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[ 🥀 ] - Capítulo Único.

Disclaimer: Magic Kaito y sus personajes son propiedad de Gosho Aoyama.

Advertencia: Fanfic de genero Yaoi/BL con AU, ooc, drama, angustia, muertes, romance y magia.

—Hey, Saguru. —el repentino pero calmado llamado de su amante le hizo despegar su mirada del libro entre sus manos.

—¿Qué sucede, Kaito? —cuestionó el rubio mientras se quitaba los lentes de descanso, que solía usar para leer, y los dejaba en la pequeña mesa de centro enfrente suyo.

Kaito sonrió al verlo y rápidamente se movió de su lugar y tomó asiento junto a su pareja en el sofá de la sala.

—¿Qué crees qué habrá después de la muerte? —dijo con curiosidad sorprendiendo brevemente al contrario.

—No lo se, aun no he muerto y no planeo hacerlo de momento. —comentó con gracia mientras cerraba el libro en sus manos y lo dejaba junto a sus lentes— ¿A qué viene esa pregunta? —cuestionó— ¿Estás sufriendo una crisis existencial o algo parecido?

—No es nada de eso. —dijo entre risas Kaito antes de desplomarse sobre el regazo de Hakuba—. Solamente quería saber qué pensabas. —declaró con calma.

—Uhm… —murmuró Hakuba sin creerle completamente. Dirigió una de sus manos a la cabellera de Kaito y la acarició con cariño. El aspirante a mago sonrió plácidamente ante ello.

Permanecieron un par de minutos en silencio de aquel modo, Hakuba había cerrado sus ojos en algún momento y estaba a punto de caer dormido cuando Kaito volvió a hablar.

—¿Me amas? —musitó repentinamente sorprendiendo al de cabellera rubia. Con asombro, abrió sus ojos y dirigió su mirada al chico que se encontraba descansando sobre su regazo.

—¿Qué? —dijo idiotamente.

—¿Tú me amas? —preguntó nuevamente Kaito. La sonrisa que minutos antes se había posado en sus labios había desaparecido, dando paso a la seriedad y pena.

Hakuba se sintió perdido por un par de segundos debido al repentino semblante serio de Kaito, pero no dudo en responder.

—Lo hago. —dijo con seguridad—. Te amo. —declaró con calma. Kaito sonrió con una inentendible tristeza al oirlo.

—También te amo. —dijo el mago antes de separarse de Hakuba y tomar asiento a su lado dándole la espalda—. Saguru, si yo muriera, ¿Tu me olvidarías? —cuestión con voz fría.

Hakuba abrió a más no poder sus ojos al oír aquella pregunta. ¿Qué le sucedía a Kaito? No lo entendía y, de algún modo, le daba miedo hacerlo.

Tenía un mal presentimiento.

—¿Qué clase de pregunta es esa? —le dijo con molestia mientras lo sujetaba de los hombros y lo giraba para encararlo. Kaito lo observó con sorpresa—. ¿Sucede algo? —cuestiono. Kaito simplemente desvió su mirada—. Por favor, cariño, dime ¿Estás ocultando algo? —musitó con desesperación.

¿Porque Kaito le hacía esa clase de preguntas tan deprimentes? ¡No podía entenderlo! Ambos estaban en la flor de su juventud, había mucho por delante en sus vidas y pronto podrían dejar de ocultar su relación ya que Kaito abandonaría su trabajo como ladrón de guante blanco.

Todo estaba bien, perfectamente bien. Así qué… ¿Por qué?

—No es eso. —habló finalmente el mago—. Solo quiero saber si lo harías o no. —declaró. Hakuba no fue capaz de creer sus palabras.

—¿Solo quieres saberlo? —murmuró—. ¡Por dios, Kaito, dime la verdad! —exclamó exasperado. Quiere entender a Kaito, realmente quiere hacerlo, pero aun cuando ambos son amantes hay cosas que este nunca le dice y, por ende, nunca logra comprender.

—Es la verdad. —dijo Kuroba mientras extendía sus manos y las depositaba con cuidado sobre las mejillas de Saguru en un intento de calmarlo—. Confía en mí, ¿Si? —pidió con una suave sonrisa en sus labios.

Hakuba simplemente le observó, aquellos hermosos orbes de color turquesa brillaban frente a él y ocultaban en su interior tristeza.

Inevitablemente, un desagradable nudo se formó en su garganta al notarlo. ¿Porque Kaito se encontraba sufriendo?

—Está bien… —dijo finalmente más tranquilo el rubio mientras soltaba los hombros de Kaito y colocaba sus manos sobre las de su amante.

Kuroba sonrió ampliamente al verlo mas calmado

—Hakuba, quiero oír tu respuesta a mi pregunta. —musitó con calma mientras acercaba su rostro al contrario y juntaba sus frentes. Saguru permaneció por un par de segundos en silencio antes de finalmente hablar.

—Está bien… —dijo mientras soltaba un pesado suspiro. Posteriormente sonrió levemente antes de depositar un casto beso sobre los labios de Kaito.

Kuroba sonrió ante sus actos y se separó para poder tomar una posición más cómoda a su lado. Así, al final, ambos terminaron acurrucados en el sofá.

—Así que… ¿Olvidarte? —hablo Hakuba—. Si algo realmente te sucediera a ti yo ya no sabría como vivir. —dijo con pesar—. Te amo Kaito. Te amo mas que a nadie en el mundo. Siento que mis días a tu lado son mi razón de ser y para ser sincero, no logro recordar como era mi vida antes de conocerte. —declaró finalmente. Kaito lo observó con pesar—. Así que Kaito, me sería imposible olvidarte. —respondió con cierta desesperación en su voz—. Te amo, Kaito, nunca podría olvidarte. —declaró con seriedad.

Kuroba lo observó con sorpresa, sus hermosos orbes brillaban encantados con aquella respuesta.

—Me hace feliz escuchar eso. —dijo el mago con un par de lágrimas en sus ojos. Hakuba sonrió levemente al oírlo—. Pero no es lo que quería oír. —declaró repentinamente sobresaltado al otro.

—¿Qué? —musitó el detective desorientado.

Cuando yo muera, quiero que me olvides. —dijo con una sonrisa apenada mientras sujetaba las manos de Hakuba entre las suyas con cariño—Por favor, olvidame… —varias lágrimas comenzaron a bajar por sus mejillas—Olvidame y continua con tu vida. —pidió.

—Kaito, por favor, no digas eso. —rogó el detective—. Dime la verdad, ¿Está sucediendo algo? Porque yo… —intento hablar pero el repentino y desgarrador dolor que se instaló en su cabeza lo hizo parar.

Era horrible, sentía como si alguien martillara su cabeza desde el interior sin piedad alguna. Sus ceño se frunció y llevó una de sus manos a su rostro para cubrirlo.

La tenue luz de la sala le resultaba demasiado brillante, el sonido de la secadora junto al zumbido del refrigerador le irritaba, el cojín del sofá se volvió frío y duro, incapaz de hacerlo sentir cómodo.

Su rostro caliente, palideció y un sudor frío lo cubrió. Sus labios perdieron color y sus ojos se cerraron, incapaz de ver al frente.

—¡Kaito…! —lo llamó con desesperación. Extendiendo una de sus manos para alcanzar al nombrado solamente para tocar el aire al final.

¿A donde había ido Kaito? ¿Por qué no estaba a su lado? Se sentía terrible, estaba seguro de que en cualquier momento podría morir.

La desesperación y el miedo comenzaron a consumirlo, así también como la preocupación por su amante desaparecido.

—Está bien Saguru, olvidar no es malo. —la irreconocible voz de Kaito resonó en su mente mandando un escalofrío por todo su cuerpo, ¿Que estaba pasando?—. No quiero arruinar tu vida. —sentenció la voz.

—Nunca lo harías, ¿Porque… ?—murmuró sintiéndose en su límite. Su cabeza retumbaba y el dolor se volvía insoportable.

Hakuba se encuentra a un paso de desmayarse por el dolor, pero se niega a caer hasta encontrar a Kaito. Lo necesita a su lado, necesita saber qué está bien.

Usando la poca fuerza de voluntad que le quedaba, Hakuba se puso de pie y se obligó a ver al frente solo para descubrir qué ya no se encontraba en la sala de su departamento. Si no en alguna habitación oscura.

—¿Dónde estoy…? —murmuró con dolor. Observando a su alrededor en busca de respuesta, Hakuba logró ver la delgada silueta de Kaito a la distancia—. ¡Kaito! —exclamó antes de arrastrar sus pies en su dirección.

Hakuba camino, camino y camino. Usando todas sus fuerza y obligándose a soportar el dolor. Sin embargo, no importaba cuanto avanzara, la silueta de Kaito se veía cada vez más y más lejana.

Era una pesadilla, sentía que estaba aferrándose a sujetar una mano que nunca alcanzaría. No importaba cuán rápido intentara ir, no podía llegar a él. Su cuerpo y su voz no funcionaban como quería, el dolor en su cabeza incrementaba con el tiempo y sus piernas comenzaban a temblar amenazando con ceder.

— ¡No te vayas! ¡Espera! —exclamó con desesperación. Logrando finalmente que la silueta de Kaito se detuviera y girara para verlo. Hakuba sintió su cuerpo helarse al ver el borroso rostro de su amante.

¡No, no, no, no! ¿Qué demonios estaba sucediendo? ¿Por qué no podía recordar el rostro de su amante? ¡Si hace tan solo unos minutos lo veía claramente!

Hakuba sollozo al no ser capaz de formular respuestas a sus preguntas. Se sentía tan devastado.

—Hakuba, no llores. —El inconfundible tono de voz de Kaito resonó a su alrededor estremeciendo su cuerpo. Inevitablemente, varias lágrimas cayeron de sus ojos.

—¿A dónde vas? ¿Porque estás dejándome solo? Dije que te amaba, ¿Porqué me haces esto? —pidió saber mientras se dejaba caer de rodillas al suelo. Sus piernas temblaban al igual que todo su cuerpo. El zumbido en sus oídos aumentó.

—Lo siento Saguru. —las palabras de Kaito fueron lastimeras. Llenas de dolor y tristeza, lamentando profundamente todo—. Por favor, olvidame. —pidió nuevamente con pesar antes de continuar alejándose. Hakuba sintió su pecho pesado al verlo irse.

—¡Espera! ¡Kai...! —intento gritar, sin embargo, el dolor en su cabeza se lo impidió. Retumbado en su mente, el nombre de su amante poco a poco se volvió borroso e imposible de descifrar.

¡Él no quería esto! ¡Basta! Por favor, sea quién sea que hiciera eso, le rogaba por qué se detuviera.

—No te vayas… —murmuró antes de sentir como la oscuridad a su alrededor lo engullía por completo. Impidiéndole seguir la silueta en frente.

Su mente se volvió un caos.

¿Dónde estaba? ¿Porqué se sentía tan mal? ¿De quién era esa silueta y porque la estaba siguiendo? No lo recordaba y mucho menos entendía.

«Kaito»

Sus labios se movieron en silencio, sin pronunciar realmente ese nombre, pero Hakuba logró entenderlo rápidamente. Como si no fuera la primera vez articulando aquel nombre.

Su corazón se oprimió y sus ojos ardieron al ver que en su mente no había rastros de algún recuerdo de alguien con cuyo nombre.

¿Quién era Kaito?

Hakuba se preguntó aquello antes de cerrar finalmente sus ojos y rendirse ante el dolor.

La alarma de su smartphone resonó por toda la habitación logrando despertarlo bruscamente de su sueño. Su respiración estaba agitada, sentía un nudo en la garganta y su corazón golpeaba su pecho con fuerza.

¿Qué le sucedía? ¿Por qué estaba así? ¡No lo entendía!

Llevó una mano a su cabeza intentando así calmar su dolor, no recordaba nada sobre su sueño, otra vez.

¿Por cuánto tiempo más tendría que pasar por esto? Siempre tenía aquellas pesadillas extrañas en las que veía la silueta de alguien a la distancia y él intentaba alcanzarlo sin oportunidad alguna.

Hakuba no era capaz de recordar nada más luego de eso. Solo podía mantener aquellos sentimientos tan desgarradores en su pecho durante todo el resto del día. Tan mortificante.

Suspirando con pesadez, se levantó de la cama, sujetó su smartphone y se dirigió al baño para tomar una ducha.

En el camino navego un poco por internet, leyendo las noticias del día, solo para encontrarse con varias notas comentando aún la terrible muerte del ladrón fantasma "Kaito Kid".

Su ceño se frunció y su pecho se oprimió. Extraño.

Hakuba era un detective, sin embargo, nunca sintió interés por aquel ladrón y por ende nunca fue a sus atracos. En su mente no había rastros de Kid. Entonces, ¿Porqué le afectaba tanto aquella noticias aun?

Confundido, decidió dejar a un lado su smartphone y ducharse.

Cuando Hakuba pasó cerca del espejo en frente del lavabo, un extraño brillo rojo se reflejó en sus ojos. Como el rastro de algún hechizo o maldición. Sin embargo él no lo noto.

Y seguramente nunca lo haría.

Una pequeña historia dramatica y triste antes de irme a dormir ♡

Efectivamente, Kaito murio y en su ultimo aliento, viendo que poseia a pandora en sus manos, deseo que Hakuba le olvidará para ser felíz. Aunque esto no es muy eficiente jaja

Esta historia es vieja, uno de los primeros borradores que hice para este par ♡ me hace muy feliz poder publicarlo ahora uwu

En fin, espero les haya gustado!
Aunque sea algo angustiante y confunso xD

¡Muchas gracias por leer!

Espero tengan un lindo dia 💖

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