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5

El sol que apenas comenzaba a salir, se filtraba por las oscuras cortinas del departamento de Manu, tiñendo las paredes de una tenue luz y despertando a Ismael. A su lado, Manu dormía con sus manos fuertemente aferradas a su cintura, como si aquel fuera el lugar al que pertenecían. Isma adoraba despertar a su lado. Ver a su novio dormir, con su pequeña boca entreabierta y sus pestañas negras y largas, suavizaba su corazón.

—Cinco minutos más, solo cinco —murmuró Manu con la voz ronca, reflejando el cansancio acumulado de una noche de trabajo, pero con una sensación de calma al sentir la calidez de Ismael en sus brazos. Su agarre en la cintura de Ismael se hizo más fuerte, como si quisiera alargar ese momento de paz por un instante más.

Isma se abrazó a su novio, dejando besos en su rostro adormilado y masajeando su cabeza con cuidado, hasta que Manu volvió a dormir. Lo contempló algunos segundos más, hasta que se levantó. Solo faltaban meses para acabar su primer año de internado, y tenía muchísimo que estudiar.

De inmediato, Isma, sin sacarse el pijama, retomó los apuntes que había dejado sobre la mesa del comedor en la madrugada, solo con una taza de café como desayuno, y se dispuso a leer. Absorto en su tarea, de pronto notó la rigidez de su cuerpo, aún no era mediodía y la mañana se sentía interminable. Rodeado de libros amontonados de manera caótica, post-its con recordatorios pegados por toda la mesa y una tercera taza de café medio vacía que había olvidado por completo. Sus ojos ardían tras casi cuatro horas de lectura, y sus dedos se movían con nerviosismo sobre una frase resaltada en unos de sus libros. Estaba agotado, pero quedaba tan poco para terminar. Solo necesitaba resistir ese último año, y sería libre.

Cuando el sol llegó a su punto más alto en el cielo, la luz se coló con intensidad por las cortinas entreabiertas, llenando el cuarto con un resplandor que se extendía sobre las paredes y el suelo. La calidez de la tarde de verano contrastaba con el silencio del espacio, con Isma sumergido en sus estudios, y Manu despertando después de haber trasnochado trabajando en una de sus composiciones.

Si existía algo que no cambiaba desde que se habían conocido, eran los malos hábitos de Manu. Siempre trabajando hasta altas horas de la madrugada, durmiendo poco y alimentándose mal. Isma no lograba ayudarlo con sus horarios, pero debía reconocer que verlo amanecer con su cabello desordenado cayendo sobre su rostro cansado y una ligera sonrisa relajada dibujada en sus labios, casi como si estuviera orgulloso de la forma en que vivía, era una imagen que adoraba.

—Buen día, doctor —dijo Manu al entrar en la sala, caminando directo hasta Ismael para besar su frente y sus labios—. ¿Dormiste bien, amor?

—Siempre cuando estoy contigo, productor estrella —respondió Isma.

Eran tan cursis. Ambos lo sabían, por eso sus risas eran compartidas mientras comenzaban a moverse por la sala. Ismael despejando parte de la mesa y Manu preparando el desayuno.

—No más café para ti, Isma, pero preparé un té de los que más te gustan —exclamó desde la cocina.

Y una vez que hubo espacio suficiente en la mesa, Manu apareció con una bandeja con dos tazas humeantes, huevos revueltos y pan. Isma se sentía tan bien siendo cuidado por su novio. Manu sabía siempre cómo hacerlo sentir mejor.

Conversaron mientras desayunaban, y cuando la mesa volvió a quedar vacía y las tazas ya estaban lavadas, Manu se sentó frente a él, abriendo su laptop y ajustándose los auriculares. Necesitaba terminar el nuevo proyecto de una banda pop que, según sus palabras, tenía todo el potencial para convertirse en un éxito. Mientras, Ismael memorizaba procesos metabólicos, Manu ajustaba ecualizaciones y debatía consigo mismo sobre la cantidad justa de reverb para un coro.

A lo largo de la tarde, el cómodo silencio entre ellos solo era interrumpido por el ruido de las teclas del pc, los suspiros de Ismael o los murmullos de Manu mientras tarareaba algunas melodías. Ambos trabajaban de forma armónica, como si hubieran encontrado el ritmo perfecto para acompañarse sin invadir el espacio del otro.

Horas más tarde, cuando el reloj marcó las seis de la tarde, Manu cerró su laptop con un suspiro satisfecho.

—¡Listo! La primera versión del demo está terminada, y tú tienes que comer—sentenció con entusiasmo.

Ismael dejó a un lado sus notas, estiró los brazos y sonrió.

—Primero ven aquí, necesito besos.

Manu rió, cruzó la mesa y abrazó a su novio, solo para llevárselo hasta la habitación y besarlo tanto como pudo, hasta que el estómago de Isma comenzó a rugir.

—Ok, primero vamos a pedir la comida, un segundo.

Manu caminó hasta la mesa del comedor, donde su celular esperaba abandonado, y pidió la ensalada favorita de Isma, y un buen vino. Ya tenía los ingredientes listos para la cena, pero primero debía asegurarse de que Isma no pasara hambre.

Comieron algo juntos al llegar la orden, con la nueva música de Manu de fondo, sonrosado ante los cumplidos de su novio. Manu de verdad cree que jamás se acostumbrará a las palabras lindas de Isma, a lo hermoso y dulce que es, y lo mucho que lo apoya en su trabajo.

—Eres increíble, Manu. Esto suena realmente genial. Es como si ya fueras un productor famoso.

Manu sintió un calor agradable recorrerle el cuerpo, sus mejillas se tiñen más de color, y no puede evitar bajar la mirada con una sonrisa tímida. Había trabajado mucho en ese proyecto, y escuchar esas palabras de Ismael hacía que todo valiera la pena.

Isma lo ve sonrojarse, con su sonrisa rosa tímida y su nariz pequeña y suave, y sin poder controlar la ternura que le provoca ese hombre, vuelve a arrojarse a sus brazos.

Son felices.

Son realmente felices.

La tarde pasa así, entre pequeños descansos, besos y conversaciones ligeras. Ismael ayuda a Manu a organizar su cronograma para un proyecto, mientras Manu prepara una cena rápida para por fin poner sobre la mesa aquello que ha intentado decir durante ya varios días. Son un equipo, sabe que todo saldrá bien, pero aún le tiemblan sus manos cuando los platos servidos y el vino espera en las copas.

—Isma, yo... he estado pensando... Esto me pone algo nervioso, pero ¿no sería increíble si no tuvieras que volver a tu departamento todas las noches?

—¿Huh?¿Si ya no tuviera casa?

—No, no... que tu casa fuera... ¿esta?

—¿Quieres irte de aquí? Si, es más grande que mi departamento pero no necesito vivir en un lugar tan grande Manu.

—Isma, no... Yo... ¿Quieres vivir aquí? ¿Conmigo?

Ismael se detuvo en seco, sorprendido. La idea lo emocionaba, pero también lo llenaba de dudas. Él aún era un estudiante que dependía de sus padres para vivir. No podía hacer algo así.

—¿Es en serio? Manu, me encantaría, pero... —vaciló, limpiando sus labios con una servilleta antes de continuar—. Aún estoy estudiando. No tengo ningún tipo de ingreso, no quiero ser una carga para ti.

Manu lo miró con ternura, se acercó y tomó sus manos con el mismo amor y delicadeza de siempre.

—Isma, escucha. Somos un equipo. Quiero esto, quiero verte a diario, quiero compartir mi vida contigo. Lo he estado pensando desde hace tiempo, y cada vez que te veo, cada vez que estoy a tu lado, solo pienso en lo maravilloso que sería no decirte adiós. No imaginas lo feliz que me hace sentirte en mi habitación, o abrazarte para dormir.

—Manu... —murmuró Isma, sintiendo su corazón volverse cálido al oír sus palabas.

—Isma, eres mi persona favorita, y quiero que esta casa sea nuestro hogar. Sé que no estás generando ingresos ahora, pero eso no importa. Mi carrera no está yendo mal, y es cierto que no puedo darte lujos, pero puedo cubrir los gastos de ambos. Solo me importa que estemos juntos, que puedas terminar tus estudios y saber que estas alimentándote y durmiendo bien. No quiero que te preocupes por nada más. Quiero... quiero que seas lo primero que veo cada vez que abra los ojos...

Ismael sintió que sus ojos se llenaban de lágrimas, conmovido por las palabras de su novio.

—Gracias, Manu. De verdad, gracias. Por supuesto que lo quiero también, quiero estar contigo todos los días. Si crees que es posible, entonces... sí, hagámoslo. Vivamos juntos.

Manu sonrió ampliamente, abrazando a Ismael con fuerza. Era maravilloso ver como el futuro se abría paso frente a ellos.

—Isma sé que hablo poco de mi familia, porque no nos llevamos bien, pero creo que es momento de que los conozcas. Tal vez no sea una bonita experiencia, pero deben saber con quién comparto mi vida, deben saber quién eres y lo orgulloso que estoy de ti, y de lo nuestro.

Ismael sonrió. Podía sentir el miedo en sus palabras, pero entendía también la necesidad de aquel encuentro, y la solemnidad del mismo. Tomó las manos de Manu, notando al instante temblaban. Su mirada se suavizó, adorando al hombre que había decidido amar y con el que construiría su vida.

—Manu, no tienes que hacerlo por obligación—dijo con ternura—. No necesitas demostrarle nada a nadie. Lo nuestro es más que suficiente, y además, tenemos mucha gente que nos quiere alrededor. Mis padres, mi abuela, nuestros amigos. Tenemos toda una familia que hemos ido construyendo, amor.

Manu negó con la cabeza, suspirando profundamente.

—Sé lo que dirán, Isma. Sé que estarán en contra, y que probablemente intentarán menospreciar todo lo que soy. Lo que somos. Pero necesito darles esta última oportunidad, para saber que si me alejo definitivamente, no será porque no lo intenté. Sabes que no tengo miedo de mostrarte al mundo, incluso si ese mundo empieza por esta familia que nunca ha confiado en mí, y en mis decisiones.

El corazón de Ismael se encogió ante la determinación en los ojos de Manu. Sabía lo difícil que había sido vivir sin el apoyo de aquellos que debían amarlo de forma incondicional, pero también estaba listo para tomar ese lugar si Manu perdía a su familia de forma definitiva.

—Estaré contigo. Pase lo que pase, Manu, ya no tienes que enfrentar nada solo.

Manu inclinó la frente hasta juntarla con la de Ismael, cerrando los ojos por un momento, respirando el mismo aire que el amor de su vida, y sonrió. Una sonrisa pequeña, pero honesta, llena de promesas por cumplir.

—Gracias, Isma. Sé que mientras estés a mi lado, todo estará bien.



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Gracias a las personitas que están leyendo 🥰🥰

Les cuento que subiré capítulo martes y viernes, para llevar una velocidad constante jeje

Besitos!!

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