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𝟬𝟭𝟭 | pregnancy and secrets

011. ┊໒ ⸼ 𝗖𝗛𝗔𝗣𝗧𝗘𝗥 𝗘𝗟𝗘𝗩𝗘𝗡 ──

── 𝗉𝗋𝖾𝗀𝗇𝖺𝗇𝖼𝗒 𝖺𝗇𝖽 𝗌𝖾𝖼𝗋𝖾𝗍𝗌 •˖* 📼 ☄️


Los adultos estaban metidos en su conversación seria sobre la búsqueda de Sophia, así que yo me quedé ahí, junto al señor Grimes, quien dijo que era buena idea que yo esté aquí, porque fui la última en ver a la rubia. O tal vez, solo le daba algo de paz tenerme cerca. Desde que se enteró que fui jamón humano en aquel pozo con el caminante nadador, quiere tenerme vigilada.

─ Todos tendrán nuevas áreas de búsqueda ─anunció Rick, poniéndose a la cabeza del grupo, aunque más que dirigir, siento que solo carga con responsabilidades ─. Si llegamos a la granja donde estuvo Daryl, quizá fue más al este que nosotros.

Yo solo asentí como si entendiera todo el plan maestro, pero en realidad estaba más concentrada en mi barriguita que empezaba a rugir; definitivamente debí comer aquellas tostadas que me ofreció Beth.

─ Quisiera ayudar ─Jimmy intervino desde atrás, casi tropezando con una piedra en el proceso; el chico parecía ser muy torpe, pero le gustaba ayudar ─. Conozco muy bien el área.

─ ¿Hershel está de acuerdo? ─preguntó, frunciendo el ceño, porque lo último que queremos es que nos echen de la granja antes de encontrar a Sophia. Como si ya no tuviéramos suficientes problemas.

─ Sí. ─respondió Jimmy, sonriendo como si hubiera pasado un examen difícil─. Dijo que les preguntara a ustedes primero.

Yo, que no quería que se sienta mal, dije:

─ Gracias, Jimmy. ─él sonrió aún más, como si acabara de salvar el día, mientras el señor Rick le daba luz verde para unirse a la búsqueda.

En ese momento, Shane, que estaba justo delante de mí, murmuró algo para él, pero como soy una niña con oído superhumano (solo soy chismosa), lo escuché clarito.

─ Nada de lo que dijo Daryl indica que Sophia estuvo allí ─susurró Shane con su mejor voz de detective desconfiado ─. Cualquiera pudo esconderse allí.

No pude evitar meterme, porque cuando tienes la razón, pues tienes la razón. Y yo siempre tengo razón.

─ "Cualquiera" incluye a Sophia, además ella es inteligente y tiene mi arma. ─dije, poniéndome de puntillas para ver mejor el mapa que habían puesto sobre la mesa. Bueno, intenté, pero con mi estatura es casi misión imposible.

De repente, Daryl puso su mano sobre mi cabeza.

─ Quien sea que durmió en ese armario tenía la altura de esta enana. ─señaló, sin preocuparse por mis sentimientos. Gracias, Daryl, por recordarme que soy un gnomo. No es que sea una niña de diez años que apenas está creciendo.

Antes de maldecir internamente a Daryl, recorde algo.

─ Espera... ¿Dijiste armario? ─pregunté con los ojos bien abiertos.

─ Sí.

─ ¿Tenía pintadas unas manos de colores verde y rojo?

─ Sí...

Solté un suspiro de alivio.

─ Pues ahí nos metimos Sophia y yo. Tal vez regresó a ese lugar. ─conté con emoción, todo empezaba a tener sentido y sentí una chispa de esperanza.

─ Gracias, Sam. Quizá encontremos el rastro. ─agradeció el señor Grimes, aunque no entendía por qué decía "quizá", porque tenemos que encontrar a Sophia.

─ Nada de "quizá", tomaré un caballo, cabalgaré hasta aquí ─Daryl señaló un punto en el mapa ─. Si está allí, la veré.

─ Buena idea ─comentó T-dog─, quizá veas al chupacabras.

─ ¿Chupacabras? ─pregunté, porque no, eso no estaba en la lista de amenazas actuales. Caminantes, sí. ¿Chupacabras? Eso es otra cosa.

Dale, siempre con sus historias, decidió aclarar el asunto.

─ Cierto, tú aún no estabas. En la primera noche en el campamento, Daryl dijo que todo esto le recordaba a una vez que fue a cazar ardillas y vio un chupacabras ─contó, y no voy a mentir; mi cara de confusión debía ser digna de burla.

Jimmy soltó una risa, y no lo culpo, yo también estaba aguantándome las carcajadas.

─ ¿De qué te ríes, idiota? ─bramó Daryl, con su tono de siempre. No cambia.

─ ¿Crees en un perro chupasangre? ─preguntó Jimmy, aún riéndose como si fuera el chiste del siglo.

Pero Daryl, siendo Daryl, no pudo quedarse callada. Supongo que es algo que compartimos.

─ ¿Tú crees en muertos caminantes? ─le respondió sin perder ni un segundo.

Levanté la mano y dije:

─ Daryl uno, Jimmy cero. ─y ahí quedó.

Jimmy, que no quería perder del todo, intentó tomar una escopeta, pero Rick lo detuvo al vuelo.

─ ¿Alguna vez disparaste?

Él vaciló.

─ Bueno, si voy a salir, quiero una.

─ Sí, y en el infierno quieren helados. ─soltó Daryl, claramente burlándose de la ingenuidad del chico.

─ ¿Por qué no vienes a entrenar mañana? ─le invitó Shane a Jimmy, y la verdad es que si era bueno enseñando, no lo voy a negar ─. Si te interesa, soy muy buen instructor.

Pero Rick, siempre más calmado, simplemente dijo:

─ Por ahora puedes acompañarnos.

Andrea y los demás empezaron a irse, cada uno a lo suyo. Y Daryl, antes de desaparecer, me señaló.

─ Y tú, hazme un mapa de todo lo que recuerdes.

Yo solo asentí, intentando no perder la paciencia con ese ser que no se baña. No sé cómo el grupo lo aguanta. Aunque clara, tiene lo suyo, como saber defenderse, bueno, cazando... Pero si me dan a mí un poco de tiempo, puedo aprender a hacer lo mismo que él y botamos a Daryl.





















La señora Patricia me había prestado un libro sobre medicina, específicamente, uno de suturas. Ella dijo que lea un poco si me interesa, y que luego ella con mucho gusto me enseñaría como hacerlas. Así que sí, ahora me encontraba leyendo metida en el hueco de un árbol, prácticamente escondida de la vista humana.

─ Ocúpate de lo tuyo ─pidió la señora Grimes a... Glenn, siendo este último quien empezó a ir tras ella. Y al parecer ninguno de ellos me ve.

─ Estás embarazada. ─soltó el coreano, y yo puse mis dos manos en mi boca, para así cubrir cualquier ruidito que pudiera soltar.

─ No puedes decirle a nadie. ─prácticamente la señora Grimes rogaba.

Y para que no me vean, y para que pueda seguir escuchando el chisme, me hice "bolita" dentro del tronco.

─ ¿No le dijiste aún? ─escuche preguntar a Glenn sorprendido, antes de verlo marcharse, pasando por mi lado, pero aún así no me noto.

Al parecer la capa de invisibilidad funciona de maravilla.

Yo me dispuse a salir, pero vi como Rick y Shane llegaban ¿molestos?, así que rápidamente me volví a meter en mi madriguera.

─ ¿Qué pasó? ─preguntó Lori a su esposo, bueno, supongo.

─ Discutí con Shane ─contestó Rick, y efectivamente, vi como el innombrable se iba a grandes zancadas ─. Él quiere terminar la búsqueda.

─ ¿Y qué piensas tú?

─ ¿Qué y si fuera Carl? ¿O si fuera Sam? Yo quisiera seguir buscando, ¿y tú?

─ Claro, si fueran ellos dos, yo quisiera saber de un modo u otro.

─ Shane dice que mis buenas intenciones nos debilitan, que no puedo tomar decisiones difíciles por el bien del grupo.

─ Todas son difíciles.

─ Pero quizá yo tenga un modo de pensar que ya no tiene sentido. Él dice que es lógica de supervivencia reunir comida, agua, municiones. No hay lugar para sentimientos. Pero eso no es lo que yo le quiero enseñar a ellos, a Carl y Sam. No quiero que se conviertan en máquinas que piensen que todo está perdido.

─ Cariño, a ninguno le enseñan a vivir así. Tú tomas las mejores decisiones con la información que tienes. Yo no veo debilidad en eso ─la escuché suspirar ─, y te amo por querer un mundo mejor para los niños.

─ Señor Grimes ─llamó Beth ─, mi padre quiere hablar con usted.

─ Está bien, ya voy. ─contestó Rick en un tono amable.

─ Adiós señora Grimes, nos vemos luego Sam ─se despidió Beth, empezando a caminar junto al señor Grimes hacia la casa de los Greene.

No pasó mucho y Lori apareció frente a mí, poniéndose de cuclillas.

─ Lo escuchaste, ¿verdad? ─inquirió y yo asentí ─ ¿Todo?

─ Si.

─ No le digas, ¿si?

─ No lo haré, pero usted debería. Él señor Rick merece saberlo.

─ Lo sé, Sam. Y lo haré, pero quiero procesar todo primero. ─contó y yo asentí una vez más; al fin y al cabo la decisión es solo de ella.





















─ Toma ─le extendí mi maravilloso y detalladísimo dibujo a Daryl, tal y como el señor Grimes me pidió ─. Beth me prestó colores, y aquí es por donde pasamos. Si tienes dudas, solo dime. ─dije, girando dramáticamente sobre mis talones, lista para seguir con mi vida luego de dejar tremenda obra en las manos mugrosas de un hombre.

─ Niña, hey, tengo una duda.

─ ¿Sí? ─respondí con toda la calma del mundo, mientras me preguntaba qué podría haber sido tan complicado de entender en un dibujo clarísimo.

─ ¡¿Qué se supone que es esto?! ─exclamó confundido y un tanto enojado ─ ¿Es una broma?

─ No, está claro, ahí está el lago, la cabaña, la iglesia. Los caminos que recuerdo. ¡Merlin! Incluso te hice una leyenda abajo.

─ Esto es una mierda, dibuja otra vez.

─ ¿Que esta pasando aquí? ─preguntó Rick, al probablemente escuchar esta pelea.

─ Le di el mapa a Daryl, pero su cerebro de ardilla no entiende ─me excusé.

─ No se entiende nada. ─soltó Daryl, moviendo y girando aquella hoja.

─ Aish ─refunfuñe ─, voy contigo, y te iré explicando. ─avise empezando a caminar hacia el caballo que Daryl había tomado.

─ Sam...─llamó, con aquel tono de preocupación.

─ Señor Grimes, no puedo quedarme sentada aquí sin hacer nada. Puedo ir con Daryl y indicarle. Necesitamos encontrar a Sophia, necesito encontrar a Sophia. ─murmuré.

¿Qué tal si no me hubiera separado de la rubia?

Los caminantes nos hubieran atrapado a ambas.

¿Hubiéramos logrado salir de aquella emboscada de caminantes?

No.

¿Me culpo por su desaparición y por eso quiero ir a buscar con Daryl?

si.

Pero obviamente, no le diré esto a Rick, porque ahora mismo, no quiero que me de un sermón, no ahora.

─ Pequeña ─Rick se puso de cuclillas frente a mi ─, Daryl irá a buscar, solo explícale todo lo que sabes, y luego si quieres puedes ir a molestar a Gleen, o acompañar a Lori, o lo que quieras...

En eso vi a Daryl irse con mi mapa.

¿No era basura inentendible mi mapita?

─ Sam.

─ ¿Si?

─ ¿Me permitirías cuidarte? ─soltó de pronto.

─ ¿Qué? ─pregunté confundida, es decir, él me ha cuidado desde que nos conocimos. ¿Pero el porqué de su pregunta?

─ Ver a...Carl siendo disparado, y luego verte a ti... ─empezó a contar, pero aún no entiendo su punto ─. Tú estabas sola el día que te encontré.

En realidad yo lo encontré a él, pero dejemos que siga.

─ Y eres apenas una niña de diez años; necesitas a alguien que te proteja...

─ Sé protegerme. ─mascullé, bueno, algo así.

Pero sobreviví sola unas cuantas semanas, eso cuenta, ¿no?

─ Lo sé, y no te quito el mérito, pero no te gustaría ¿tener un grupo? ¿tener algo permanente?

─ ¿A qué se refiere?

Él suspiró: ─ Shane, me conto que quisiste irte aquella noche en el anterior campamento.

─ Al punto, Grimes.

Él sonrió ante mi respuesta, como si encontrara divertida mi impaciencia.

─ Empecemos con algo pequeño. La primera parte es pertenecer a este grupo. Eres parte de él, y no tienes porque irte.

¿Ya no era parte del grupo "Grimes hasta la muerte"?

─ Si eso es la primera parte, ¿Cuál es la última?

─ Lo averiguaras con el tiempo ─respondió sonriente, antes de pararse y con su cabeza indicar el interior de la casa ─ ¿Vienes?

Sonreí para mí misma, porque, aunque no lo admitiría, me gustaba esta sensación de pertenecer a un lugar, tener un grupo, amigos, personas buenas en las que confiar.

─ Claro. ─respondí, siguiéndolo adentro.





















Hoy por primera vez, Andrea trajo una buena noticia. Grito que venía un caminante.

─ Estoy tan feliz que perdí el apetito ─exclamé sonriente, tomando la muñeca de Sophia, en manos.

EEl "caminante" resultó ser Daryl, que venía en muy mal estado, pero con la muñeca de la menor Peletier.

─ No. ─negaron Maggie y Gleen al mismo tiempo.

Los "jóvenes" estábamos en una mesa pequeña, mientras los demás estaban sentados en la mesa más grande.

─ Debes comer o te quedarás pequeña. ─insistió Gleen, tomando mi cuchara con un poco de estofado, para luego intentarlo meter en mi boca.

─ Glenn, no tengo tres años, y ni ahí eso funcionaba. ─hable.

─ Dijiste que vivías en una granja, ¿verdad? ─preguntó Beth, entendiendo que yo no quería comer.

─ No la librarás de eso. ─señalo Maggie.

─ Oh, sí Beth, yo vivía en una granja. Muy bonita...

─ Sam...

─ Bien, pero recuerda que me vengaré. ─amenacé, mientras a Jimmy y a Beth, esto le causaba mucha gracia.

─ ¿Alguien sabe tocar guitarra? ─pregunto Glenn, muy sonriente. ─ Dale encontró una muy buena. Alguien debe saber tocar, ¿verdad?

Y luego de un silencio incomodo, la señora Patricia hablo ─ Otis sabía.

─ Si, y era muy bueno. ─apoyó Hershell.

Y luego de eso, todos seguimos comiendo. En eso, vi como Maggie y Gleen se pasaban notitas, que pronto averiguaré de que se tratan.





















Luego de comer me ofrecí para llevarle comida a Daryl Dixon, de alguna manera quería hacer algo lindo por él porque había encontrado una pista de Sophia. Es más, creo que es el único adulto que en realidad está ayudando en su búsqueda, así que no merece irse a dormir sin comer, o comer muy tarde.

─ Hola ─saludé ─. Traje comida.

─ ¿Viniste a burlarte de mí?

─ No ─negué, sentandome junto a él en la cama, y poniendo la bandeja entre nosotros dos ─. Debes tener hambre y traje comida.

Se quedó callado y solo se acomodó entre las sabanas de la cama donde estaba. Lo vi mejor; él tenía heridas visibles y una venda que rodeaba su cabeza. Es la primera vez que lo veo tan frágil, tanto que me daba pena burlarme de él.

─ ¿Quieres charlar? ─inquirí ─. Se que no hablaste con nadie desde que llegaste.

─ ¿Y será divertido hablar contigo? ─preguntó de mala gana ─. Déjame dormir.

Sin importarme lo que él quería, me baje de la cama y jale una silla donde poco después me senté. No sabía qué decirle ni qué contarle, no sé si tenemos cosas en común o no, pero una parte de mí no me deja irme de aquí.

─ Sé que me buscaste, aquella vez que me perdí.

─ No hice nada que Rick o Shane no hubieran hecho.

─ Hiciste más de lo que hizo mi papá en toda su vida... bueno ─mire al techo ─. Lo siento, papá, pero tus visitas una vez al año quizá no fueron suficientes. Aun así, te quiero.

─ ¿Te volviste loca?

─ No, solo tengo miedo que me jale las patas mientras duermo.

Una vez más nos quedamos en silencio. Él comenzó a cortar el pan con una de sus manos y comenzó a comer, mientras yo apoyaba mi mejilla en una de mis manos.

─ Eres bueno, pero duro, me recuerdas a mí.

─ Tú vomitas arcoriris y saltas de un lado al otro. No somos iguales.

─ Nos gusta ayudar a personas. Ambos tuvimos vidas difíciles. Y no vomito arcoiris; ellos me hacen hacerlo porque piensan que como soy una niña debo ser así.

Por un momento creí que Daryl Dixon se iba a burlar de mí cuando le dije que ambos tuvimos vidas difíciles; ya saben, el "eres muy pequeña, no puedes tener problemas", pero no lo hizo. Solo asintió.

─ Bien, creo que ahora sí me voy, mañana vuelvo con un libro. ─dije, bajando de un salto de la silla.

─ Será mejor que no vuelvas con un libro.

Solo reí, y estaba a punto de desaparecer, pero la voz del moribundo me hizo girar sobre mis talones.

─ ¿Por qué odias que te toquen?

¿Porque confiar en un extraño? ¿Porque el cielo es azul? ¿Porque la gente es mala? ¿Porque la nieve es fría? ¿Porque odio que me toquen? Supongo que tengo la respuesta a una de esas preguntas, pero compartirla con Daryl, no sé si sea lo mejor. Aunque fue muy observador al darse cuenta de mi incomodidad cada vez que Rick, Glenn o Carl intentan acercarse mucho a mí,

─ No debo hablar mal de los muertos.

─ ¿Esos muertos te atormentan?

─ Todo el tiempo.

Respondí, quedándome muy quieta en mi sitio, viendo como Daryl solo me analizaba. Finalmente, cuando pensé que me dejaría ir, simplemente dijo:

─ Puedes ir por un libro y leérmelo. Más te vale que sea interesante y de menos de diez páginas.





























▬▬ 𝗟𝗨𝗖𝗬'𝗦 𝗦𝗣𝗔𝗖𝗘 🐝

A Rick le encanta adoptar niñas random que encontró por ahí 🤝

palabras; 2816
▬ With love, Lucy Rhee

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