Truyen2U.Net quay lại rồi đây! Các bạn truy cập Truyen2U.Com. Mong các bạn tiếp tục ủng hộ truy cập tên miền mới này nhé! Mãi yêu... ♥

𝟬𝟭𝟳 | someday the sadness will end?

017. ┊໒ ⸼ 𝗖𝗛𝗔𝗣𝗧𝗘𝗥 𝗦𝗘𝗩𝗘𝗡𝗧𝗘𝗘𝗡 ──

── 𝗌𝗈𝗆𝖾𝖽𝖺𝗒 𝗍𝗁𝖾 𝗌𝖺𝖽𝗇𝖾𝗌𝗌 𝗐𝗂𝗅𝗅 𝖾𝗇𝖽? •˖* 📼 ☄️

Perder a alguien siempre es doloroso, y más cuando esa persona marca tu vida. No importa cuanto tiempo la conozcas, así sea unos meses o varios años, él o ella deja una marca en tu corazón.

Y Dale era una de esas personas.

Él me dio muchas charlas, muchos consejos. Y duele mucho su partida.

Carl hipaba a mi lado, él lloraba mucho. Y es claro el porqué, él conoció más tiempo a Dale que yo, Dale también marcó su vida, y eso duele.

─ ...esto sigue siendo un grupo, y lo vamos a demostrar. Lo haremos a su manera. Así honraremos a Dale ─termino de decir Rick, que se había ofrecido a decir algunas palabras en el funeral de Dale.

Otro funeral en mi corta vida

¿Cuántas personas más voy a perder?

¿La siguiente seré yo?

─ Esto es triste, Sam. ─murmuró Sophia a mi lado, una vez el funeral termino, y todos empezaron a volver a sus labores.

─ Las personas se van, y dejan un gran vació dentro de las personas que los querían ─empecé a decir, mientras caminaba junto a ella y Carl, siendo este último quien tomaba mi mano. ─ pronto olvidaremos su rostro, el sonido de su voz, y luego...

─ El chiste era animarnos, no hacernos sentir peor. ─se quejó Sophia.

─ Perdón, pero estoy triste, y cuando estoy triste digo cosas tristes ─me disculpe.

¿Algún día la tristeza se acabara?





















Nos estábamos mudando a la casa de Hershell, a petición de este último.

Así que ayudábamos a los adultos a mudarnos; bueno, yo específicamente estaba ayudando a Lori, que a estar embarazada no puede hacer mucho esfuerzo. Pero yo no era la única que la ayudaba, si no también T-dog, que se encargaba de cargar las cajas más grandes.

─ Estaremos apretados ─anunciaba el señor Grimes ─. Catorce en una casa...

─ No te preocupe eso ─insistía Hershell ─. Con el pantano y el arroyo secándose...

─ Y con 50 cabezas de ganado aquí, es como una invitación a cenar. ─argumentaba Maggie.

─ Tiene razón ─admitía el mayor de los Greene ─. Debimos invitarlos a mudarse hace rato.

─ Muy bien ─Rick tomó el mando ─. Llevemos los vehículos cerca de las puertas y apuntando a la carretera. Y los niños que se mantengan cerca de la casa.

─ Las niñas pueden dormir en mi habitación. ─ofreció Beth, llamándonos a Sophia y a mí, para acompañarla.

Así que la seguimos a ella y a Maggie, llevando más de nuestras pertenencias a la casa Greene.





















─ No ─rogué, mientras Beth había aprovechado el hecho que hacia espacio en su closet para probarme todo lo que se le ocurría.

Y cuando digo todo, es todo, incluso una falda tuve puesta.

─ Y tu no ayudas. ─señale a Sophia, que se burlaba de cada atuendo que Beth me ponía.

─ Bien, Sam. Con este te quedas, ¿si? ─inquirió Beth, así que sabiendo que si decía que no, ella insistiría, accedí. ─ Se acerca el invierno, para Sophia tengo una chaqueta, y para ti ─me señalo ─ ¡Otro overol con florecitas!

─ Bueno, no está tan mal. ─solté aliviada.

─ Pero tiene una imagen del pollito Piolín atrás ─se burlo Sophia, señalando los bolsillos traseros.

─ ¡Beth! ─exclamé horrorizada.

─ Era broma, tenías que ver tu cara ─contestó la menor de los Greene, soltando una sonora risa ─. El overol de Piolín no te va a quedar, es muy pequeño. El tuyo esta en el baño, ve a cambiarte.





















─ ¿Cómo no te puede gustar la nieve? ─le pregunté a Sophia.

Si...ambas estábamos aburridas, y Carl se fue a Narnia, así que estamos preguntándonos cosas sin sentido, y de alguna manera, eso nos entretiene.

─ La nieve solo es agua congelada.

─ ¡Fuera de mi iglesia! ─exclamé.

─ Oh vamos, calcetines mojados, alergias, usar miles de prendas, no es agradable. ─argumento.

─ Pero prefiero tener frio a morir de calor.

─ Sam, viviste en una granja, debes estar acostumbrada al calor.

─ Buen punto...pero, prefiero el frio. Porque viene en el mismo paquete que la navidad, el chocolate caliente, la casa pintada de esa cosa hermosa a la cual llamamos nieve. Clorfenamina por montones...

─ ¿Que es clorfenamina? ─preguntó la menor Peletier, mientras ordenábamos la caja en la que Beth tenía cosas que no usa hace años.

─ Una pastillita para las alergias, el cual yo usaba para vivir...no literalmente, pero solía ser alérgica a todo.

Empecé a rebuscar en la caja.

─ ¿Percy Jackson o Harry Potter?

─ La muerte ─respondí, mientras sacaba varias cintas VHS, que por alguna razón, tenían pegadas en la portada cintas con nombres como "Taylor Swift" "Lana del Rey" "Guns n' roses" "Queen"

─ Creo que encontramos oro. ─murmuro Sophia, empezando a analizar las cintas ─ ¿Pero donde se escuchan estas cosas?

─ Espera, creo que vi un cable por aquí ─dije empezando a buscar, y luego de un rato, saque un aparato de la época de los dinosaurios ─ ¡Un walkman!

─ Abre tu mochila, Sam. No podemos perder esto, nunca, ¿Oíste? ¡Nunca!





















Más tarde ese mismo día, los gritos de Shane nos hicieron salir de la casa, ¿Qué habrá pasado?

¿Peleo con Harry Potter?

Junto a Sophia y los demás que estábamos dentro de la casa corrimos hacia el granero donde tienen a Randall, solo que ahora está abierto...

Y Shane aparece cojeando y con la cara llena de sangre.

─ ¡Está armado! ─exclamó mientras se acercaba a pata coja ─ ¡Tiene mi arma!

Y ahí entendí: Randall había escapado.

─ ¿Estas bien? ─preguntó Carl junto a mí; lucía muy preocupado.

─ Estoy bien ─aseguró Walsh ─. El maldito me atacó por sorpresa. Me dio en la cara.

Pero Randall es demasiado pequeño para golpear a alguien como Shane.

─ Te dio un buen golpe en la cara ─murmuré de pronto, viendo como de su nariz caía sangre y tenía una leve laceración en su pómulo derecho.

─ Quiero golpear así. ─masculló Sophia a mi lado.

Ya entendí porque es mi mejor amiga.

─ ¡Muy bien! ─exclamó Rick, girando a vernos a todos ─ ¡Hershell, T-dog, metan a todos a la casa! ─ordenó tomando su arma y recargándola ─. Glenn, Daryl, vengan conmigo.

─ Tranquilas, volveré ─aseguró el coreano, ante el nerviosismo que nos había causado la situación a Maggie y a mí.

─ Déjenlo ir. Ese era el plan, ¿no? ─preguntó la señora Peletier, tomando de la mano a su hija.

─ El plan era dejarlo lejos de aquí ─soltó Rick entre dientes ─ no aquí cerca y con un arma.

─ ¡No vayan, no saben lo que puede pasar! ─exclamó Carol.

Es cierto, ahora Randall tiene un arma.

─ ¡Todos, a la casa! ─fue lo último que ordenó Rick en un sonoro grito, señalando hacía la propiedad Greene ─ ¡Traben las puertas y quédense ahí!

─ Vamos, Mara. ─llamó Carl.

Sé que todo saldrá mal, y yo apenas tengo un cartucho de balas.





















Ya era de noche, y ninguno de los que habían ido a buscar a Randall regresó. Nosotros cerramos las cortinas de la casa y pedimos velas, para así no ser notados de lejos.

Además, se supone que dormiría con Beth y Sophia, pero ante las insistencias de Carl, dormiré con la familia Grimes en el cuarto que era de Hershell.

La madre de Carl nos mandó a dormir hace mucho, y más porque es tarde. Y creo que nos mandaron arriba porque el ambiente ahí abajo está muy lúgubre.

─ Carl, nos mandaron a dormir, se supone que debemos hacer eso ─murmuré, llamándolo para que así se eche en el sofá para dormir, ya que el matrimonio Grimes dormirá en la cama.

─ ¿No te inquieta que ellos no regresen? ─preguntó él, dejando de ver por sus binoculares para así posar su vista en mí.

─ Claro que me importa, ahí está Glenn, Rick y Daryl...

─ Y Shane. ─completó.

─ Shane no me agrada, bueno, no tanto. ─confesé, encogiéndome de hombros y haciendo una muequita.

─ No es malo. ─defendió.

─ Como digas, respeto eso; creciste con él, su hijo era tu mejor amigo. ─comenté, acurrucándome entre la manta.

─ John te agradaría─aseguró ─. A él le gusta Harry Potter.

─ Iré al baño.

Solo me coloqué una sudadera para bajar, porque el baño que había en el segundo piso me daba muy mal rollo. Me lavé la cara porque me dolían un poco los ojos. Me sequé el rostro y cuando iba a salir de ahí, escuché un disparo.

Cerré mis ojos un momento e hice un mapa mental de donde pudo venir. Considere si ir o no, pero antes que mi cerebro pueda pensar en una buena opción, ya estaba saliendo por la ventana del pasillo.





















La noche era fría y terrorífica, todo estaba muy oscuro. Me puse la capucha de la sudadera en un intento de combatir el aire congelado que chocaba contra mi rostro. Tenía mi arma en mano, buscando el lugar de donde se escuchó aquel disparo. No podía quedarme en la casa sabiendo que alguien estaba en peligro. No podía.

A lo lejos, vi como alguien apuntaba a alguien, aunque de inmediato esa escena cambió.

─ ¡Fuiste tú, no yo! ¡No yo! ─la voz del señor Grimes me hizo conectar las cosas.

Corrí hacia él; estaba en el suelo y solo veía el brillo de su cuchillo; estaba peleando con alguien al parecer. Levanté mi arma, pero el tiro sería muy malo desde aquí, así que corrí en su dirección.

─ ¡No yo!

Él no me había visto, pero yo sí. Yo había visto como había apuñalado a Shane.

Walsh estaba tirado en el suelo, con sangre saliendo de su pecho. No sé qué pensé en ese momento, pero salí corriendo hacia él, caí de rodillas a su lado y por fin fui notada por Grimes.

─ Sam... ─balbuceó Rick ─. Yo...

Deje de escuchar lo que me decía, pero no porque yo quisiera, sino porque Shane había colocado una de sus manos en mi mejilla, como si de alguna manera me buscara...

Sentí como la sangre manchaba mi cara, pero yo seguía viéndolo.

Mi labio inferior temblaba y mi mente me jugó en contra. Por momentos veía a Shane agonizando y por momentos veía a mi papá. Nunca supe cómo murió, ¿lo habrá hecho así? ¿En una noche fría?

No lo sé.

La mano de Shane pasó de mi mejilla al collar que tenía yo colgando en mi cuello. Lo sujetó por unos segundos y luego parecía sonreír, aunque no estaba muy segura. Coloqué mis manos en su pecho, en un intento inútil de parar su sangrado, pero él me apartó.

─ Está bien, ¡E-estará bien! ─titubee.

Sentí otra vez la sangre. Había vuelto a colocar una de sus manos en mi mejilla.

─ John...

Luego de eso, ya no sentía el peso de su agarre. Su mano cayó y supe que había muerto.

El señor Grimes se levantó mientras sollozaba, y yo me quedé junto al cuerpo de Shane por unos segundos. Quería devolverle el collar que me dio, pero ya no tenía sentido. Quizá lo colocaría como tributo en su tumba.

Lo que sí hice fue tomar su arma, ni siquiera sé porque lo hice. Tal vez porque quería otra arma, porque quería ponerlo de igual forma en su tumba, la verdad, no lo sé. Solo la tomé, pero como mis manos estaban llenas de sangre se resbalaron, cayendo al suelo.

La volví a tomar; iba a cerrarla, porque la parte del cilindro se había abierto... pero noté algo: no tenía balas.

¿Shane era quien estaba apuntando a Rick? ¿Verdad?

Gire a ver a Rick.

¿Debía decirle? ¿O solo lo destrozaría más?

─ ¿Q-qué pasó? ─pregunté.

─ Sam...

─ No lo culpo, él estaba fuera de sí... pero aún... duele, duele un poquito. No lo sé. ─solté, dejando en el suelo el arma de Shane.

─ ¿Por qué la dejas?

─ El arma no...

─ ¿Papá? ─la voz temblorosa de Carl nos hizo girar a ambos.

El señor Grimes y yo nos miramos. Cruzamos miradas...pero no sabíamos que decir. En un "intento" de ocultar las cosas me quité la sudadera llena de sangre, quedando solo con mi overol y mi camiseta; sin embargo, la sangre seguía ahí. La podía ver en mis manos; estaba en mi cara, en mis botas.

Seguía ahí.

─ Carl, Sam, ustedes deberían regresar a casa con Lori.

Yo asentí, y me iba a acercar a Carl, pero... lo vi sacando su pistola, apuntando hacia el frente, apuntando a su padre.

La mirada de Rick era de súplica, estiro su mano y estaba pidiendo a Carl que no lo haga... pero solo porque no veía el panorama que yo veía.

Carl actuó rápido, pero yo no. No entendía cómo sucedió.

Ahogue un grito al ver cómo el cadáver de Shane volvía a la vida.

Shane volvía como caminante.

Y Carl, con lágrimas en los ojos, seguía apuntando al frente. Apuntaba a una persona que solía conocer.

─ Por favor ─suplicaba Rick, pensando que su hijo le dispararía ─. Bájala...

¿Y yo?

Yo estaba quieta en mi lugar, como una indefensa niña asustada.

─ No es lo que parece. ─trataba de explicar Rick con la voz quebrada, mientras su hijo seguía apuntando con el dolor de su alma a la persona que conoció desde que tiene uso de razón.

Y de pronto, un disparo.

Carl apretó el gatillo, y ahora deberá vivir con ello el resto de su vida.























palabras; 2305
▬ With love, Lucy Rhee

Bạn đang đọc truyện trên: Truyen2U.Com