𝟬𝟮𝟬 | running wild and running free
020. ┊໒ ⸼ 𝗖𝗛𝗔𝗣𝗧𝗘𝗥 𝗧𝗪𝗘𝗡𝗧𝗬 ──
── 𝖱𝗎𝗇𝗇𝗂𝗇𝗀 𝗐𝗂𝗅𝖽 𝖺𝗇𝖽 𝗋𝗎𝗇𝗇𝗂𝗇𝗀 𝖿𝗋𝖾𝖾 •˖* 📼 ☄️
En mis dos manos tenia los cuchillos que Daryl había conseguido para mi. Esta tratando de convertirme en ambidiestra, una cosa así. Dice que así dominare mejor las armas, y también me serviría para luego conquistar mundo.
Pero no nos desviemos del tema: acabamos de llegar a una cabaña, y como ya era costumbre, nos dividimos en grupos para así registrarla.
Claro, no todos, porque la gran mayoría se quedaba afuera, vigilando el perímetro.
Daryl me hizo una señal, indicándome que espere en la puerta unos segundos, ya que él entraría primero. Y no pasó mucho hasta que yo entré, mirando a todos lados y cubriendo la espalda del ballestero.
Él apuntó con la parte más delgada de su ballesta a un caminante, que al parecer no había comido hace mucho, ya que estaba demasiado esquelético.
Dixon quería que yo lo matara... o que el caminante me comiera. Cualquiera que fuera el caso, no me iría sin dar batalla.
Solté un largo suspiro, me aproxime a pasos firmes y di una patada fuerte en las piernas del errante, para así hacer que pierda un poco de altura ─ya que aún soy muy pequeña y no alcanzo su cráneo del todo─. Una vez el monstruo perdía el equilibrio a causa del golpe, enterré con todas mis fuerzas el cuchillo en su cráneo.
Para luego empujar su cuerpo...¿sin vida?, bueno, lo empuje para que no cayera sobre mi, y luego saqué mi cuchillo de su cuerpo, haciendo que Daryl me de unas palmadas en la cabeza, indicándome que lo había hecho bien.
─ Quien es un buen chico, quien es un buen chico ─siguió palmeando mi cabeza ─ cuando tenga un huesito te lo doy, ¿si? ─bufo Daryl en voz baja, mientras yo rodaba los ojos.
Qué inmaduro.
Después de eso, el resto del grupo seguimos investigando todo con cautela, hasta que finalmente terminamos con toda la casa. Esto no era bueno, porque solo encontramos latas de comida vacías y un mal olor.
─ Ve a traer a los demás. ─ordenó Daryl.
Yo asentí y luego salí, moví mis manos, indicándoles que podían entrar. Los primeros en entrar fueron Maggie y Glenn, quienes se encargarían de sacar los cuerpos de los caminantes a la entrada, para así al menos tener un ambiente limpio.
Luego entraron los demás, entre ellos, Lori, sosteniendo su ya muy notorio vientre de embarazada, y pues, no era para menos. Ya tiene ocho meses... bueno, un poquito más o un poco menos.
Entré a la sala de la casa, donde todos ya estaban sentados en el suelo o en los pocos y viejos muebles que había. Así que terminé sentándome en medio de Glenn y Maggie, ya que esta última me había llamado.
─ Te ves cansada. ─murmuró Maggie a mi lado, pasando su mano por mi rostro.
─ Todos lo estamos. ─me limité a contestar, viendo cómo Rick tiraba unas latas de comida que Carl había abierto.
Iba a decir algo, pero luego me di cuenta de que en las etiquetas decían que era comida para gatos. Por una parte me burlo, pero por otra no tengo corazón para culparlo; todos tenemos hambre. En especial, Lori.
Lo último que comí fue hace tres días, ya que mi ración de ayer se la di a la señora Grimes; ella la necesitaba más que yo.
Si pudiera, me comería a Sophia.
Pero bueno, me iba a recostar un poco a descansar en el hombro de Glenn, pero una señal de T-Dog nos hizo salir de inmediato de la casa, directo a los autos.
El mismo problema de siempre, caminantes.
Ayudé a Lori a cargar sus cosas, y luego metí todo al auto donde iban la familia Grimes, las Peletier y T-Dog, para luego volver al auto de atrás, donde iban la familia Greene y Glenn.
Cada uno ya sabía qué hacer, es decir, habíamos practicado. Sabíamos cómo huir, porque lo habíamos hecho así todo el invierno.
Detuvimos los autos, para luego bajar. Una vez lo hice, de inmediato Carl, Sophia y yo nos acercamos a Rick, para que así nos diga qué hacer.
─ Son quince, ustedes vigilen. ─indicó él mayor de los Grimes, para luego reunirse con los adultos.
─ Sam, ¿Necesitas tu brazo izquierdo? ─preguntó Sophia, tomando su arma con ambas manos, mientras miraba a todos lados.
─ ¿Qué? ─inquirí con confusión.
─ Es que ahora mismo lo veo como una alita de pollo frita. ─dijo casi babeando.
Vaya, tuvimos la misma idea.
─ Eso es más razonable que comida para gato. ─me burle de Carl, y él solo se limito a dejar caer su cabeza en mi hombro.
Pase mi mano por su cabello, mientras Sophia nos miraba con los ojos entrecerrados.
─ ¿Ahora que? ─pregunté a la rubia.
─ Parecen una par de enamorados. ─murmuró, mientras fruncía el ceño.
─ Solo nos llevamos bien ─respondí ─. Carl, ¿Puedes dejar de usarme como soporte?, nos quedaremos aquí por aún rato. ─dije, señalando como T-dog y algunos más iban por agua a un lago cercano ─. Quiero usar mi diario.
Él se despegó de mí, así que pase mi mochila para adelante, mientras caminaba cerca de uno de los autos, para sentarme en el suelo y que este me cubra del sol.
Saqué mi cuaderno y un bolígrafo, y use mis piernas como soporte.
Abrí una de las páginas, donde ya tenía escrito el nombre de varias personas, que de alguna forma, estuvieron en mi vida, y que nunca quiero olvidar.
Me dispuse a seguir pasando las páginas, para así ver mis dibujos y demás cosas que tenía ahí, pero delante mío aparecieron unos zapatos mugrosos y mal olientes, y sin tener que levantar la mirada, supe que era Daryl.
─ Iré a cazar con Rick ─informó. ─ no hagas cosas por impulso, y si vienen los caminantes y no llegas a matar a todos, usa de carnada al niño de ahí atrás.
Yo rodee los ojos. ─ Como digas.
─ Bien ─suspiro ─, buscas al chino si necesitas algo. Ahora, me voy.
Yo asentí, volviendo a enfocar toda mi concentración al libro que tenía en mis manos.
Rick apareció como un hombre nuevo, un hombre renovado, ¡Un hombre loco que pretende que entremos a una prisión repleta de caminantes!
Si, se que hace tiempo dije que seguiría a Rick Grimes porque quiero ser como él, y aprender de él, pero a veces tiene unas locas ideas, pero cuando yo quiero tener esas locas ideas, no me deja.
Quien lo entiende, tal vez sea la edad.
Pero bueno, todos fuimos guiados hasta aquí por el mayor de los Grimes.
Sophia está a mi espalda, tomando su pistola, apuntando a todos lados, cubriendo mi espalda. Así como yo cubro la suya, también con mi arma, ya que los caminantes están muy lejos y no sería prudente usar mis cuchillos.
Y, por otro lado, Carl también estaba a mi lado, entre su madre y yo.
La función de él y parte de la mía era cuidar a Lori, ya que esta última, para avanzar, tiene que sostener su vientre, por el tamaño de este. Y eso hace que se le dificulte la tarea de portar un arma, pero eso no la hace inútil. Ya que he visto cómo se ha defendido en estos meses.
Por otro lado estaban Maggie y Glenn, que usando sus hachas mataban a los caminantes más cercanos.
T-Dog, Beth, Carol y Hershell también hacían su parte, mientras ellos cubrían la espalda de Daryl y Rick, que cortaban los alambres de las rejas de la prisión con una de sus herramientas.
─ ¡Vamos! ─llamó Daryl, dándonos a entender que ya habían creado una entrada.
Todos se apresuraron en entrar, siendo Sophia y yo una de las últimas en hacerlo.
Es increíble lo rápido que ambas tuvimos que madurar.
Pero bueno, el último de nosotros entró, así que Daryl y Glenn se aproximaron para poder "tejer" el alambrado, para así evitar que caminantes entren.
Todos empezamos a correr detrás de Daryl, mientras los caminantes desde afuera y desde adentro amenazaban con comernos.
Y no mucho después llegamos hacia una gran puerta que da directamente al patio, es ahí donde nos detuvimos.
─ Es perfecto. ─soltó Rick de pronto.
─ Genial ─dije con algo de sátira, inclinando mi cabeza ligeramente hacia Sophia ─. Mi sueño siempre fue vivir en una prisión.
─ Podemos cerrar esa puerta ─señaló Grimes con el dedo índice ─. Y así evitar que entren más de ellos al patio. Podemos eliminar a estos caminantes, tomar la prisión. Será nuestro por la noche.
En eso, me estremecí al escuchar los gruñidos de los errantes al abalanzarse contra las rejas.
Aún no me acostumbro a eso.
─ ¿Y cómo cerrarás la puerta? ─inquirió Hershell, sacándome de mis pensamientos.
─ Yo lo haré. Cúbranme. ─se ofreció Glenn.
─ ¡No! ─soltamos Maggie y yo a una sola voz.
─ Es una misión suicida. Mejor voy yo; soy chiquita y puedo escabullirme entre los caminantes. ─dije, y eso fue peor, pero gané la mirada de desaprobación de casi todos, incluyendo a Carl y Sophia.
─ Eso es muy amable, Sam. Pero tengo un plan mejor. ─contó Rick ─. Glenn, Maggie, vayan por ahí, lleven a cuantos puedan. Mátenlos a través de la cerca. ─ordenó, indicando una esquina del alambrado ─. Daryl, ve a la otra torre. Carol, aprendiste a disparar, mejoraste tu puntería, pero no tenemos muchas municiones, así que tómate tu tiempo. Esto va para ti también, Sophia ─puntualizó, mientras ya corrían a sus puestos de trabajo ─. Hershell, Carl y Sam, tomen esta torre.
─ Bien. ─aceptamos, empezando a ir con Hershell a la torre designada.
Carl abrió la puerta y, como si se tratara de un minicaballerito, me dejó entrar primero, así que, como una burla, tomé las puntitas inferiores de mi camiseta e hice una torpe reverencia. Acción que hizo soltar una carcajada al señor Greene y, claro, hizo que Carl se ponga rojo, muy rojo.
Pero bueno, nos pusimos a subir la torre, y una vez llegamos arriba, nos acomodamos para disparar.
Yo personalmente me arrodillé en la plataforma de arriba de la torre, apoyé mis codos en los tubos y me puse a disparar. Ya que así se me hacía más cómodo.
Salvé a Rick una vez; bueno, todos lo hicimos. Pero bueno, él corría, abriéndose paso por sí mismo también.
"No disparen si no están seguros".
Escuchamos decir.
─ Carl, toma. ─dije, tomando una de mis municiones y dándosela, al darme cuenta de que se le habían acabado.
Y así es, seguimos cubriendo al señor Grimes, al menos hasta que este llegó a su objetivo, cerrando la puerta con un gancho de seguro que Gleen le había dado.
En ese momento, él entró a su torre más cercana, y Daryl nos dio la indicación de disparar.
Ahora sí podíamos hacerlo sin temor a lastimar de casualidad al señor Grimes.
Y no pasó mucho hasta que exterminamos a todos los caminantes del patio. Es ahí donde bajamos, con los ánimos hasta arriba, al ver que tal vez sí habíamos encontrado un lugar seguro.
Por fin logramos entrar al patio.
─ ¿Estás bien, Lori? ─preguntó Carol muy animada.
─ Sí, estoy mejor, gracias. ─respondió ella, no muy segura de aquello.
─ ¿Estás bien? ─murmuró Carl, tomando mi mano.
No, siento que algo malo va a pasar. Y no es porque quiera ser pesimista, pero hoy en día no veo muchas cosas para poder estar feliz.
Sin embargo, me limité a decir. ─ Sí, no te preocupes.
Pero él no se vio muy convencido. Así que hice lo primero que se me vino a la cabeza para poder evitar que siga preguntando.
Con mi mano libre tome con suavidad su mentón y gire levemente su rostro, para luego dejar un besito en su mejilla. Haciéndolo poner tan rojo como el pelo de los Weasley.
─ Ustedes dos ─Sophia nos señalo ─... me enferman, así que serían tan amables de estar a tres metros de distancia, ¿si?. Por mi ─pidió con dramatismo.
─ Bien, como di...
─ Claro que no. ─Carl me interrumpió de pronto, envolviéndome en un abrazo muy fuerte.
Oh no, ya conozco lo que sigue a continuación. ¡Porque lo he vivido todos estos meses!
Aunque no me molesta, es muy divertido. Es lo único que me mantuvo cuerda todo este tiempo.
La noche había llegado, y con ello la soledad de Rick Grimes,. que se había alejado del resto de grupo "Para hacer guardia", bueno, eso usaba como excusa para alejarse. No había que ser un genio para deducirlo.
Pero bueno, regresando a lo que estamos haciendo, básicamente la mayoría de adultos esta cocinando varios conejos que logro cazar.
Por mi lado, Sophia y yo estamos jugando ludo. Invitamos a Carl a hacerlo, pero nos dijo locas.
─ Bien...es mi turno, ¿verdad? ─pregunte y Sophia asintió, mientras el niño del sombrero nos mirada expectante y con los ojos entrecerrados, juzgándonos con la mirada ─. Espero que la suerte esté de mi lado.
Tome el dado imaginario que tenemos.
─ Tonta. ─soltó Soph, tomando algo de junto a ella ─ aquí esta el otro, ¿Cómo no lo ves?
─ Oh cierto, ¿Cómo no lo vi?
En fin, ella me paso el dado y lo puse en mi mano junto al otro, lo moví y luego lo lance.
─ Uhhh, tengo dos seis. ─sonreí, viendo "el tablero"
─ No puede ser ─habló la rubia ─, en la anterior también te salió seis, tienes mucha suerte, Sam.
Claramente sabíamos que todo era mentira, pero era ver la expresión de terror de Carl al vernos "Entrar en la locura" o ver destripar a Daryl a conejitos. Obviamente elegimos la primera.
─ ¡Niños, a comer! ─llamó Carol, así que nos aproximamos.
─ Te gane. ─le saqué la lengua a Sophia.
Pero ella me devolvió el gesto. ─ Suerte de principiante.
─ ¿Que le hicieron a Carl? ─inquirió Beth, señalando al nombrado.
─ Nada. ─contestamos la menor Peletier y yo con fingida inocencia.
─ Jugaron ludo. ─murmuró Carl.
─ ¿Y...? ─preguntó Glenn, sin entender mucho la situación.
─ No tenían el juego.
─ ¿Que? ─preguntó Gleen confundido.
─ Exacto...─continuo el del sombrero. ─ lanzaban dados, y Sam gano. Ambas veían lo mismo, ¡Lo juro!
─ ¿De qué hablas? ─pregunté con fingida preocupación, acercándome a Carl para tocar su frente ─. No tienes fiebre, seguro es la falta de comida.
─ Eso debe ser. ─me apoyó Sophia.
Dejando a todos completamente confundidos, menos a nosotras, que nos reíamos ante la incertidumbre de Carl.
Pero bueno, luego de unos minutos nos encontrábamos comiendo, y a diferencia de otros días, todos podíamos disfrutar de una buena porción de alimentos.
Y aunque no soy fan del conejo, tengo hambre. Además, Gleen se estaba encargando de que me coma todo, al obligarme a sentarme junto a él para no poder hacer trampa.
─ Como mamá las hacía. ─soltó Glenn, divertido, terminando de morder hasta el último huesito de la carne, para luego lanzarlo lo más lejos posible.
─ Mañana reuniremos los cadáveres, pero debemos alejarlos del agua ─comentó T-Dog. Si cavamos un canal debajo de la cerca, tendremos agua potable de sobra.
─ Y la tierra es buena ─aseguró Hershell, que se había puesto de rodillas para así poder testear mejor el suelo ─, podemos plantar tomates, soja, pepinos...─pero paró de hablar y fijó su mirada en el hombre Grimes, que seguía vigilando el perímetro ─. Sigue haciéndolo; si hubiera un problema en la cerca, ya lo hubiera descubierto.
─ Es un buen lugar para tener el bebé. ─intente desviar el tema, pero solo me llevé una reprimenda con la mirada de Gleen al ver que dejaba mitad de porción de lado.
─ Es seguro. ─sonrió Beth, gesto que a su vez hizo que Lori también lo hiciera.
Y eso era bueno. El humor de la madre muchas veces influye en el desarrollo del bebé.
─ Mamá, ¿a dónde vas? ─preguntó Sophia, al ver que su progenitora se levantaba con una poción del conejo en sus manos.
─ Le llevaré esto a Daryl. ─le informó, y ella solo asintió.
La mujer se fue.
Yo abrí mi mochila para rebuscar entre ella, pero no fue muy difícil dar con mi manta, la cual usaba para dormir en cualquier sitio.
Esa manta en una luchadora.
─ Ya me acomodaré. ─dije, estirándola en el frio suelo.
Me cerré por completo la chaqueta y me coloque la capucha que tenía la misma.
Haciéndome "Un huevito", o bueno, así lo nombro Sophia. Pero bueno, una vez estaba lo mejor abrigada posible, me acomodé en la manta.
Se que Carl quiere venir a dormir a mi lado, pero las miradas de Gleen y de Daryl no se lo permiten. Aunque una o dos veces ya lo habíamos hecho, pero generalmente duermo con Sophia o junto a Beth.
Claro, dormir cerca de Carl no me molestaba mucho, es decir, somos niños, no tiene nada de malo, supongo. Él respetaba mi espacio, ya que le había contado que no me gusta mucho el contacto físico, y aunque él lo acepta, siempre se las arregla para tomar mi mano o darme un rapido abrazo.
Sin embargo, poco a poco me voy acostumbrando, ya que él no es el único que le gusta darme amor, Gleen es otro caso. El coreano sigue pensando que si hay un caminante cerca mío debe alzarme en brazos y huir conmigo siendo un costal de papas.
─ Bethy ─la voz de Hershell me hizo removerme en mi sitio para girar a verlo, mientras me abrazaba a mí misma, porque hace frío ─. Cántame "Paddy Reilly"; creo que no he escuchado esa canción desde que tu madre murió.
─ Esa no, papá, por favor. ─pidió Maggs.
─ Entonces, ¿qué dices de "The Parting Glass"? ─preguntó.
─ Nadie quiere escucharme. ─dijo Beth muy apenada.
─ Yo sí. ─murmuré, sintiendo como una chaqueta se posaba encima mío a forma de cobija.
Gleen me había cedido su chaqueta.
Así que me acurruqué con ella, acomodando mi cabeza entre mis brazos, mientras Beth empezaba a cantar.
Su dulce y tierna voz es el remedio que necesitaba para dormir.
Y mientras cerraba mis ojos, también escuché a Maggie uniéndose a la canción.
No sé por cuánto tiempo lo hicieron, porque no mucho después caí en un profundo sueño.
Nos levantamos muy temprano por la mañana, para así poder seguir con nuestra labor de tomar la cárcel.
Y, como era de esperarse, me negaron ir con ellos.
─ Mejor cúbrenos desde aquí, Sam. ─habló Gleen, así que solo me limité a asentir.
Tanto Glenn, Maggie, Rick, Daryl y T-Dog entraron a limpiar la zona, mientras los demás nos encargábamos de llamar la atención de algunos errantes, para luego matarlos a través de las rejas.
Y aunque yo estaba concentrada en mi trabajo, no podía evitar mirar de reojo a los que entraron. Todos me importan, y sería muy doloroso para mí perderlos.
─ ¿Los ves? ─le pregunté a Sophia, al no poder observar a los adultos.
─ Por ahí. ─apuntó ella, señalando un punto, donde apenas pude ver el brazo de Gleen.
Por reflejos cerré los ojos de golpe al ver cómo caminantes con armadura empezaban a atacar a nuestros amigos.
─ Sam, Maggie lo está logrando. ─comentó Sophia, haciéndome suspirar con alivio.
Era cierto, ellos mataban a los caminantes armados por debajo del casco, justo en el mentón.
Y no tardaron mucho en hacernos una seña para quedarnos donde estábamos mientras ellos iban a investigar.
─ ¿Que dicen, hogar dulce hogar? ─bufo Rick una vez entramos al pabellón de las celdas.
─ ¿Es seguro? ─Pregunto Lori, y aquello me hizo ver a Rick, esperando una buena respuesta de su parte.
─ Este bloque de celdas, si.
─ ¿Y que hay del resto de la prisión? ─inquirió Hershell.
─ Mañana buscaremos la enfermería y la cafetería.
─ ¿Dormiremos en las celdas? ─esta vez pregunto Beth.
─ Algunos guardias tenían las llaves, Daryl tiene el otro juego.
─ Yo no voy a dormir en una jaula. Iré ahí arriba. Y chimuelo, estoy dispuesto a compartir mi esquina contigo. ─ofrecio Daryl, llamándome por ese tonto apodo.
Nunca debí contarle de que se trataban las películas de Como entrenar a tu Dragón.
Ah pero los nombres de Harry Potter... De esos si no se acuerda ninguno, sucio muggle.
─ Que considerado ─dije, sonriendo falsamente.
─ ¿No querías correr libre?. Te contradices a ti misma durmiendo en una celda.
─ Lo sé, pero quiero dormir civilizadamente. ─puntualice, adentrándose a una celda vacía junto con mis cosas.
Y ni me moleste en llamar a Sophia, ya que su madre se había ido con ella a las celdas de arriba.
¿Pero saben quien si vino?, Carl.
Así que yo deje mis cosas dentro y luego salí, buscando con la mirada al señor Grimes.
─ ¿Es ustedes dueño del Hotel Transilvania? ─pregunté, y Rick me miró muy confundido, pero asintió. ─ tengo un inconveniente con mi habitación, ¡Porque hay un pejelagarto dentro!
─ ¡Gleen, se metió un pejelagarto! ─Sophia me siguió el juego desde arriba.
Y gracias a esa llamada, Gleen pareció por arte de magia en la puerta de mi celda, apoyándose muy amenazante en el marco de esta.
─ Y dime Carl, ya ayudaste a Sam a traer sus cosas, ¿No quieres ir a tu celda para que ella descanse? ─dijo el coreano, claramente amenazándolo.
─ Emm... Yo...
─ Adiós, Glenn. ─me despedí, empujándolo fuera.
─ ¿no quieres que saque al pejelagarto?
─ ¡Glenn!
─ ¡Bien! ¡Bien!, me voy.
Lo termine de empujar fuera, para luego girar en mis talones y encontrarme con Carl queriendo subir a la cama de arriba de la litera.
Así que de un movimiento, tire de su chaqueta, haciéndolo caer.
─ Pido la de arriba. ─informe en un tono de amabilidad y con una sonrisa en labios, viendo como es se frotaba el trasero por severa caída.
Si, creo que me divertiré mucho molestando a mi roomie.
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