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O2 ៹ ،، CONFUSIONS

━━━ LA LUZ DEL pasillo estaba mortecina, pero Avy no necesitaba mucha luz para orientarse por su propia casa. Con Liam justo detrás encontró la puerta de su dormitorio y alargó la mano para agarrar la perilla mientras su hermano pasaba por su lado para irse a su cuarto. Su tacto era frío; tan frío que casi le hacía daño en la mano, como tocar un témpano con la piel desnuda. Vio que Liam le mandaba una mirada rápida despidiéndose, ella le dio una sonrisa que se vio a medias por la poca luz de luna que entraba por una de las ventanas. Se fueron a dormir al ser casi las cuatro de la madrugada, y se lamentaba no haberse quedado en casa de sus amigos, quizá no habrían tardado tanto o habían logrado levantarse mejor al ser temprano para ir al colegio, ahora dormirían menos de cinco horas. Avy ni siquiera logró quitarse los zapatos que llevaba, y sabía que al levantarse se iba a arrepentir de no lavarse el maquillaje también.

Fueron las siete y media de la mañana cuando golpes en su puerta la hicieron despabilarse y acomodarse de tal postura tan incómoda en la que se había logrado dormir. Sus pies y piernas dolían por no haberse cobijado toda la madrugada aguantando el frío que se filtraba por sus paredes y persiana a medias. Avy soltó los cordones de sus botas y jadeó cuando las plantas desnudas de sus pies tocaron la madera tan fría del suelo. Fue hasta la puerta tambaleándose un poco y giró el pomo para encontrarse con el rostro recién lavado de su padre, quien la miraba con reproche.

—Te ves horrible, Albane.

—Buenos días también, padre.

El hombre mayor con su cabello ya salpicado de canas exhala y ríe apenas, saca de su bolsillo un sobre morado y se lo extiende, es lo que le había pedido a su padre que hiciese para no recibir ciertas clases especiales.

—Gracias, pudiste simplemente lanzarlo por debajo.

Niega.

—Necesito que Liam y tú vayan a dejar unas cosas que Billy Black pidió ayer.

— ¿Por qué no te aprovechas de Ash hoy? Estamos cansados.

—No les dije que se fueran a hacer una fogata a la una de la madrugada. Teniendo en cuenta que tenían clases— la joven se golpea a propósito la cabeza contra el Marco de la puerta y patalea un poco antes de asentir y cerrar la puerta, escuchando los pasos de las zapatillas de su padre marchándose.

Por última vez enterró su rostro en una de sus almohadas y pegó un grito de frustración, para luego levantarse y deshacerse de su vestido, sintiendo como sus ojos empezaban a arder por el maquillaje que no se había quitado para dormir, era realmente frustrante. Sacó de su ropero lo que se iba a poner, algo cómodo que no le apretara en el viaje a la reserva o bajando lo que tuviera que bajar del auto.

Una vez más su puerta era sacudida, y volteando los ojos ya lista con el cabello amarrado y el rostro intacto, fue a abrir y caminar de vuelta por sus zapatos al pie de la ventana. Su hermano se dejó caer sobre su cama desacomodada, refunfuña y se acomoda de un lugar a otro, según él dispuesto a dormir dos minutos más, hasta que siente y oye en su espalda algo duro y pesado estampándose en ella, causando que se arqueara y lloriqueara quejándose con Avy y su nombre de pila.

—Hay que irnos, o si no también llegaremos tarde a clases.

—Avy..., siento que voy a morir.

—Puedes hacerlo después de ir a la casa de Billy.

La muchacha recoge el cepillo de cabello que le había lanzado a Liam y tira de su abrigo para que se incrementara. Ambos hermanos salen de la habitación, topándose con una ya lista Regina quien se dirigía con un vaso de agua a la habitación de su hermano, Avy rumiaba que era realmente agraciada, y eso provocó que se le saliera una sonrisa muy bonita a la castaña, sonrisa que se correspondió al instante.

Cuando estaban en el auto ella miró el asiento de atrás, había dos sacos de diez kilos llenos de quien-sabe-qué. Solo no quería meterse en los nuevos negocios distribuidores alimenticios de su padre. admiraba que él no se quería involucrar directamente en lo que Avy y su hermano tenían con su abuelo, en cambio, vendía harina y otros alimentos a la gran manada.

—La hermana de Billy ha comenzado su negocio de pan casero, eso me ha dicho papá, ¿Sabias que en Forks hacen ferias? Deberíamos ir algún día para variar.

—Ya veo. Así que mientras nosotros vamos a vigilar a una vampira y ponemos nuestra vida en bandeja de plata papá juego al mercader, bonito.

Liam rodó los ojos y concluyó en abrir la ventana para que el viendo agarrotara un poco las quejas constantes de su hermana, las cuales luego de detenerse por tres cortos minutos, volvían sin falta en una y otra vez, ya se había olvidado cuántas veces en el camino la había callado o tratado de calmar, pero hasta que se topó con los chicos de la reserva pudo espirar, pues se había silenciado del todo al fin. Pero además de estar aplacado por no escuchar más quejas disgustadas, algo le producía zozobra, y fisgoneo, y era el talante semblante inseguro y afligido que tenía Avy al no querer bajarse del auto, su cabeza estaba baja, viéndose los pies, envolviendo sus manos entre ellas.

— ¡Hey Caufield! — Sus cejas juntas se apartaron de Avy para saludar a los tres chicos de cabello largo que estaban delante suyo, súbitamente una sonrisa se dibujó en el rostro de Liam y les dio la mano a los chicos para luego darse un suave envite con el hombro.

Jacob miraba por la ventana a Avy también, Liam quiso inquirir si él tenía algo que ver con la sorpresiva actitud de su hermana, pero antes de hacer cualquier otro movimiento además de abrir la puerta para que bajaran la harina, la chica abrió la puerta del copiloto y abrió camino a la cabaña en dónde se encontraría Billy. Se podía decir que era algo cercana al señor, pues de niña siempre estuvo cerca de él, y sus conflictos con Jacob no eran tan poderosos como par que le impidiera ir a saludar a su señor favorito.

Tocó tres veces y de inmediato el hombre en silla de ruedas le abrió, recibiéndola con una gran sonrisa contento, sonrisa que la contagió al instante.

—Quería venir a saludarlo antes de irme, tenía mucho de no verlo— dice y se agacha para que Billy la estreche entre sus brazos, el olor a madera fresca y esencia a señor no pasaban desapercibidas.

— ¿Quieres tomar asiento? — Ella niega, señalando afuera.

—Tenemos clases, venimos con apuro— Billy asintió y su sonrisa se apagó para luego acercarse un poco más a la chica.

—Avy, hay algo que Jacob no te ha dicho— sus cejas se juntan y se agacha un poco a la altura del hombre una vez más, como si los otros chicos no pudieran escuchar si lo quisiesen —, no sé si escuchaste la noticia de que una persona se ha escapado de un manicomio, cerca de Forks— ella entre abre los labios y cuando va a responder, la voz de Jacob interrumpe, se acerca a ella y a su padre, Avy vuelve a una postura recta mientras voltea la mirada para dejar de ver al Moreno.

—Se lo iba a comentar ayer, pero era la cena de bienvenida de Ash.

Quiso increpar, ya que no era eso lo que le iba a decir, era obvio, esa noche no quiso ampliar nada más.

Avy sintió un apremio en su cintura, roce que la hizo ponerse rígida, apretujando la mandíbula, buscando alguna clase de distracción para mantener la compostura. Jacob tenía la mano a gusto reposada en ella de pronto, agarre que el mismo Billy notó, pero ignoró, no tenían idea en lo que pasaba por su mente o en las sensaciones que le estaba descontrolando. El contacto con Jacob siempre fue algo a lo cual se acostumbraba, porque era ella quien se acercaba, se sentía extraña cuando alguien decidía tocarla de esa forma, por la misma razón de que estaría con el sentir a flor de piel. Su estomago era un desorden completo, y el impulso de acercar mas su cuerpo la tentaba demasiado.

—Talvez puedas venir a cenar hoy, con Liam— Avy levantó la mirada y vio a su amigo sonreír, ratificó sin hacer ningún gesto, se dirigió a Billy y dejó un beso en su frente despidiéndose, se fue al lado de Jacob hasta llegar a su auto, pero antes, el moreno había encerrado su muñeca entre sus dedos para girar y verla a los ojos antes de decir lo que pretendía — ¿Se puede saber qué te pasa?

—Oh vamos Black, esfuérzate un poco más muchacho. — Albane procede a hacer una mueca irónica mientras golpea el brazo fuerte de Jacob con su mano —No te hagas, sabes exactamente lo que haces, esta confusión en la que vives, en la que me haces vivir...

No podía detener su lengua, el cansancio y sueño había incrementado su molestia y parecía no querer parar de decirle cosas al muchacho, solo veía su cara y quería estamparla.

—Ven a cenar hoy, y hablaremos de eso. Hagamos una fogata.— soltó una risa para sí misma repasando lo mal que se sentía por la misma actividad de la madrugada, parecía un bucle. Pero iba a valer la pena desvelarse de nuevo, todo por escuchar a su hermano reír escuchando las historias y chistes de los demás chicos.

Avy sabía que Jacob iba a evitar hablar del asunto, eran demasiados años en la misma tensión que él mismo creaba y luego ignoraba, pero ella quiso en ese momento decidir que iba a ser suficiente.

—Hasta pronto, Jacob.

Él besó su cabello y corrió con los chicos quienes cargaban los sacos de harina. Cuando subió al auto y cerró la puerta vio a Liam contando el dinero y guardándolo en su billetera. Estaba impaciente por salir de ahí, lo que le pareció extraño, pero no dijo nada al respecto ya que asumió que era porque faltaba menos de una hora para la entrada a clases. Cuando llegaron a estacionarse, Liam se quitó el cinturón y ella lo imitó, alcanzando del asiento trasero sus bolsos.

—Avy— Liam rompe el silencio, viéndola directamente —Los chicos me estaban comentando que..., sobre lo del manicomio.

—Ajá, Billy también me dijo algo..., de hecho, no me dijo nada. Creo que sabe quien escapó.

— ¿Ah si?

—Lo sabremos para la cena.

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