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xiv. The (Tragic) Story of Aurora Callaway. Pt 1.

CAPÍTULO XIV: THE (TRAGIC) STORY OF AURORA CALLAWAY.
PT 1.


ERASE UNA VEZ, HACE NO MUCHO TIEMPO, una mujer de cabello rubio brillante estaba luchando furiosamente con su auto, pateando su rueda izquierda delantera con su tacón Louis Vuitton. Sus ojos escanearon el lugar en donde se hallaba y, literalmente no tenía ni idea si esta carretera pertenecía al lugar donde debía estar. Tal vez su idea de viajar sola no había sido buena en realidad, pero ella quería explorar y nada ni nadie iba a detenerla. Pero allí estaba, con hambre, cansada y sin señal en su teléfono. Quería gritar o llorar, o ambos en lo posible. Pero el maquillaje puesto en su rostro había costado bastante dinero, sacado de su sueldo, y no iba a echarse a perder, claro que no.

Cuando pensó que su enojo iba a ser justificación de, probablemente, dañar uno de sus pares de zapatos favoritos, escucho el ruido de un auto acercándose. Puso su mano en su frente para lograr ver mejor y, pidiendo al cielo que no fuera un asesino en serie, logro visualizar el auto. Al estar lo suficientemente cerca, noto que era un auto de policía.

Su suerte al parecer mejoraba un poco. El vehículo aparcó a su lado y del cual salió un hombre rubio bastante apuesto.

Gracias destino por dejarme varada con este hombre.

Aurora le dio una sonrisa incómoda, la cual el policía respondió. Se veía excelente en uniforme, pensó. Sus músculos se notaban bajo la tela de la ropa. Pudo leer su placa de identificación.

Stilinski.

—Hola, ¿está bien?— le preguntó cordialmente. Aurora sintió que se derretía.

Apartó unos mechones que se habían soltado del moño improvisado que había hecho en la cima de su cabeza mientras asentía. —Sí, si... Solo que esta porquería no quiere arrancar y estoy pensando que el hombre que me la vendió debe estarse riendo de mí. —El tono de la mujer le pareció gracioso al oficial Stilinski, que se acercó hasta estar al lado de ella, sonriéndole.

—Puedo revisarlo, no debe ser tan grave. —dijo tímidamente, abriendo el capó del auto.

Aurora sonrió ampliamente, dejando una sensación agradable al hombre a su lado. —Muchas gracias, oficial Stilinski.

—Soy Noah... ¿tú eres?

—Aurora. —respondió mientras observaba como el oficial se inclinaba y movía algunas cosas al interior de su auto.

—Tienes un lindo nombre. —le dijo Noah. —Así que Aurora, ¿por qué entras a Beacon Hills?

Aurora lo miró, fingiendo estar extrañada y confundida por el nombre que acababa de pronunciar. —¿Beacon Hills? —Noah asintió. —No tenía ni idea que estaba aquí, solo quería alejarme de Los Ángeles un rato, mi trabajo estaba agobiándome. —mintió.

Los ojos verdes del oficial Stilinski se encontraron con los de Aurora. —¿Y tu mejor idea de unas vacaciones fue conducir sin si quiera saber el destino?

La mujer se encogió de hombros.—Soy una persona que corre riesgos.

Los dientes blancos de Noah iluminaron su rostro, riendo suavemente. Aurora estaba en la luna.

—Sí, ya veo que si...Creo que ya quedó. Te aseguro que no te dará problemas de nuevo. —le dijo cerrando el capó del auto, observando el hermoso rostro de la mujer frente a él. —¿Continuarás tu viaje o regresarás?

Aurora negó, levemente divertida. —Continuaré, creo que pasaré la noche en un hotel, no me agrada conducir en la noche.

El oficial Stilinski puso sus manos en su espalda, no logrando detenerse antes que las palabras salieran de su boca: —Le daré mi numero...Si necesita algo o si esta en algún problema. —buscó en sus bolsillos un papel y lo garabateó con la pluma, entregándoselo a Aurora, quien, con sus delgados dedos, lo tomó con suavidad.

—Tal vez no lo necesite para algo grave, oficial Noah Stilinski, ¿pero ¿qué le parece si nos encontramos para almorzar mañana? —la imagen de su esposa apareció unos segundos en la mente del hombre, antes de volver a quedar completamente cegado por Aurora de nuevo. Él asintió, encantado. —Lo llamaré.

—Esperaré con gusto. —Aurora sonrió.

—Es una cita entonces. —dijo, subiéndose a su auto y dejando sus ojos en el apuesto hombre que acababa de conocer. —Gracias por ayudarme.

Noah asintió. —Un placer.

Las llaves del auto encendieron el vehículo y Aurora continuó su camino, buscando su teléfono por un momento, antes de encontrar a la persona en sus contactos y poner el aparato en su oreja, sin quitar sus ojos de la carretera. —Hola Thalia. Si, ya estoy entrando al pueblo...Dile a Satomi que estaré en tu hogar en la noche, tenemos mucho de qué hablar.







Lo tacones de Aurora Callaway resonaron en el piso del hogar de Thalia Hale, observando todo detenidamente. — Tu casa es hermosa.

—Gracias Aurora, espero que el viaje no haya sido muy difícil. Sé que no te gusta salir de tu ciudad. —la mencionada removió su cabeza.

—La verdad es que no. En Los Ángeles no hay manadas que quieran, ya sabes, "convencerme" para unirme a ellos, pero sabes que siempre estaré en nuestras reuniones. Solo tuve problemas con mi auto, pero un hermoso oficial de policía me auxilió. —dijo, provocando la risa de la mujer.

Ambas tomaron asiento en la sala de estar. —Tu no cambias. Ya verás cuando te enamores y sientes cabeza.

Aurora removió sus rizos, despejando su cuello. —Sabes que no estoy preocupada por ello. Amo mi trabajo, el amor es una distracción para mí. Estoy cada día más cerca de alcanzar mi sueño y no voy a detenerme.

Thalia asintió. —Laura vió un artículo en donde decía que habías ayudado a un diseñador bastante importante y que había quedado gratamente sorprendido con tu trabajo.

La rubia sonrió ampliamente. —Si es así, podría hacerme camino para financiar mi colección.

—Espero que sea así...Pero, ¿en realidad lo que mencionas con respecto a enamorarte es cierto? ¿O solo tienes miedo de que el indicado no sea como esperas? —indagó la mujer castaña, viendo como la expresión de su amiga se entristecía un poco.

Aurora jugó con sus manos, nerviosa. —Un poco de ello, también. No puedo aferrarme al amor. ¿Y si es alguien horrible? ¿O alguien que no desee estar conmigo? Sabes que si la conexión se rompe de manera terrible podría matarme.

La matriarca tomó en sus manos las de su amiga, reconfortándola. —Las cosas serán buenas para ti, lo sé. Estaré aquí para ti si es así, o si no lo es. No lo olvides.

—No lo haré. —dijo, apretando las manos de su amiga. —¿Cómo están tus hijos?

La mujer lobo se encogió de hombros. —Son inquietos, feroces, curiosos...No podría esperar menos. Pero los amo.

—Deseo tener hijos. Mucho. Pero quisiera que fueran varones, ¿sabes?, para que no sean xanas... Son demasiadas cosas que afrontar, sufrirían bastante. Depender y cargar con las emociones de otros es complicado. Y enamorarse...lo es el triple. —le dijo a su amiga, con una mueca en su rostro. —Controlar su energía y potenciar su poder, también lo es.

—Te preocuparás por ello después. Satomi ya viene. —le dijo la alfa.

Después de unos minutos, unos golpes en la puerta se escucharon y ambas mujeres se levantaron de sus asientos para darle la bienvenida a Satomi, quien cargaba en sus manos unas bolsas de té. Cuando las tres mujeres tenían en sus manos tazas y estaban cómodas en los sillones, Aurora supo que debían comenzar.

—Muy bien, háblenme de sus manadas. Nuevos integrantes, disputas que hayan tenido, fallecimientos... Todo. —ambas mujeres lobo asintieron y procedieron a contarle cada detalle a Aurora, quien pedía un momento cada cierto tiempo para concentrar su energía, su poder de xana, en aquella persona de la que hablaban y ayudar a que las manadas tuvieran armonía y seguridad.

Transcurridas varias horas, con todos los temas de ambas manadas solucionados, Aurora supo que debía irse a su hotel. —Gracias por ayudarnos, Aurora. Siempre estamos muy agradecidas de que pongas tu tiempo y tu poder en nosotras. —le dijo Satomi, colocando la taza ya vacía en la mesa de centro.

—Saben que lo hago con mucho gusto. Son mis amigas, es lo mínimo que puedo hacer. —les dijo, sonriendo, provocando que una ola de sentimientos agradables atravesara la casa Hale y que una curiosa se dirigiera al lugar de donde provenía.

Una niña se ocultó tras el muro que separaba la sala de estar de las escaleras, sintiéndose atraída por la sensación que ocupaba su hogar. Sin embargo, su madre rápidamente sintió su olor. —Cora, sé que estás ahí. No me agrada que te escondas, sal.

Avergonzada, Cora Hale salió de su escondite, quedándose al lado de su madre. —Es que sentí algo tan tranquilo...Sabía que era la tía Rory. —balbuceó, infantil.

—Abrázame, Cora. Ven aquí. —la niña castaña corrió a los brazos de la amiga de su madre, sintiéndose feliz y en paz. —¡Oh vaya! Estas muy fuerte. Ya pareces una alfa.

La pequeña le sonrió, orgullosa del cumplido. —Gracias tía Rory, ¿te quedas? ¡Podemos jugar! Derek y Laura no quieren jugar conmigo, son unos tontos.

La mujer rubia puso una mueca triste en sus labios. —Me temo que no, cariño. Pero vendré mañana y ambas jugaremos. Traje regalos para ti y para tus hermanos. —Aurora bajó el tono de voz. —Pero que sea un secreto lo que te voy a decir—la niña asintió mientras se acercaba. —: Los tuyos son los mejores.

Ambas rieron, mientras Aurora se ponía en pie para salir, inclinándose hacia Satomi y Thalia para abrazarlas. —Nos vemos mañana. Saluda a Peter de mi parte.

Thalia asintió, cargando a Cora en sus brazos. —Lo haré. Ten cuidado.

La rubia le dio una mirada divertida a su amiga. —Sabes que puedo cuidarme, Thals.

La alfa puso sus ojos en blanco. —Lo sé, Rory.

Aurora salió de la propiedad y caminó hasta su auto, recordando brevemente al oficial de policía, dejándole una sonrisa inconsciente en el rostro. Mientras manejaba, tarareando una canción de la radio, sus ojos rápidos visualizaron a tres hombres y unos zapatos de mujer en el suelo, haciendo que frenara inmediatamente, logrando ver mejor lo que sucedía. Comenzó a sentir temor, muchísimo. También pudo sentir deseo, del tipo más desagradable.

Al entender lo que sucedía, bajó de su auto, yendo hasta los desgraciados que planeaba abusar de aquella mujer.

—Será mejor que se aparten. —dijo en un tono fuerte, provocando que se voltearan hacia su dirección.

El de la mitad la observó de arriba a abajo. —Pero que cosa tan deliciosa ha venido hasta aquí. ¿Quieres unirte, cariño? Aunque no te ves como una sucia vagabunda que le guste tener diversión en la calle.

Aurora lo fulminó con la mirada. —Oh, pero ustedes si se ven como el tipo de desgraciados que violarían a una mujer en ella. —la respuesta no pareció agradarles nada. —Déjenla tranquila, la policía ya viene.

—¿Qué nos harás si no lo hacemos? ...Vamos a tener un poco de diversión con esta de acá, así que lárgate si no quieres terminar peor.

Eso había sido el límite.

Aurora comenzó a concentrar su energía en todos los sentimientos y debilidades de aquellos hombres. Maltrato, abuso... Encontró de todo dentro de ellos e hizo que saliera a la luz, torturándolos y dejándolos en estado catatónico en sus propios sentimientos, sin poder escapar. Dos parecían estar fuera de combate, llorando en el piso y suplicándole a la nada. El otro, al parecer, no tenía tanto daño emocional que pudiera hacerlo detenerse.

—Tu...No sé qué me has hecho, bruja. —le dijo respirando entrecortadamente. —Pero te arrepentirás, ¡después de que termine con esa perra!

La rubia escuchó el sollozo de la mujer, enfocándose en tranquilizarla inmediatamente, para poder volverse hacia el hombre.

—Odio esa palabra. —le dijo, con una expresión seria.

Los ojos de Aurora Callaway comenzaron a tornarse blancos, con una tenue luz saliendo de ellos. La energía dentro de ella comenzó a materializarse, saliendo de sus manos en forma de lazos, que atraparon al hombre contra la pared de callejón, asfixiándolo. Sus pies se elevaron ligeramente del suelo y sin piedad, comenzó a introducir los sentimientos más asquerosos y agobiadores que se le podían ocurrir en ese instante. Un lazo que no sostenía al hombre, atravesó su corazón, parando su respiración de un momento a otro, dejándolo aterrado por todo lo que estaba experimentando.

—Tú y tus amigos se pudrirán en la cárcel sintiéndose así...—el lazo de energía se enterró mucho más si era posible. — por el resto de sus vidas. Espero que ser un cerdo asqueroso haya valido la pena para ello.

Con eso, lo dejó caer al suelo, temblando y balbuceando incoherencias y ella escuchó las sirenas de los autos de policía cercanos a ellos.

Se dirigió a la mujer, que la veía algo atemorizada, pero al mismo tiempo, agradecida. —Dile a la policía que estaban a punto de atacarte y comenzaron a actuar extraño sin razón alguna, pero que te lastimaron y que, juras por tu vida, que iban a violarte, ¿de acuerdo? —la mujer envuelta en lágrimas, asintió. —Bien.

Aurora salió de la escena luego de ayudar a la mujer a levantarse y volvió a su auto, cansada.

Esperaba que su encuentro con el apuesto policía mejorara su estadía en Beacon Hills.






¡Hola! Espero que hayan disfrutado del capitulo de hoy. La verdad amé escribirlo, hay varios aspectos de la vida de la madre de Paris que quiero que conozcan muy bien y espero haberlo introducido de la mejor manera.

¡Por cierto! No se olviden de pasarse por mi nuevo fic de Jordan Parrish, Wild Thoughts. Habrán muchas cosas interesantes allí y será un enfoque más adulto que el que generalmente le doy a mis historias, pero de igual forma espero que sea de su agrado.

Muchas gracias por votar y no se olviden de comentar. Me hacen muy feliz cuando lo hacen, dejen sus opiniones, teorías, sentimientos... TODO.

Cuídense mucho, tomen agua y besen a sus seres queridos. ❤️

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