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xix. Berserkerfobia.

CAPÍTULO XIX: BERSERKERFOBIA.

LA MENOR DE LOS STILINSKI terminó de curar sus heridas con desinfectante y algunas curitas, colocando todo de vuelta en su botiquín de emergencia que tenía en su cajón. Tomó su teléfono y abrió los mensajes, preguntándole a Liam si iba a tardar mucho, a lo que el muchacho contesto que viera por su ventana en unos segundos. Paris saltó de su cama con una sonrisa y abrió la ventana, buscando al beta en la calle, sin tener éxito para encontrarlo.

—Hola extraña. — escuchó una voz justo a su lado, sus ojos topándose con los azules de Liam quien estaba en el árbol que daba cercano a la habitación de Paris.

— Hola extraño. — le respondió, feliz de verlo luego de un día algo difícil. La xana le hizo una seña al hombre lobo para que entrara a su habitación en silencio, porque a pesar de que Malia entraba a la habitación de Stiles todo el tiempo sabía que su hermano y su padre tendrían problemas con Liam entrando a su casa en la noche.

Injusto, claro, pero lidiaba con ello.

Luego de que Liam se acomodara junto a ella en su cama con una manta suave encima de ellos, se miraron por unos segundos hasta que el beta soltó unas palabras. —¿Cómo salió la ayuda para la manada de Satomi?

Paris estaba entusiasmada de contarle como su poder había logrado proteger a quienes estaban allí, pero notó el tono triste de Liam al hablar, así que contuvo su emoción y tomo la mano del chico con cuidado. —¿Qué sucede?

—¿De qué hablas? —le respondió el chico jugando con los anillos de Paris con sus dedos, sin dirigirle la mirada.

La rubia frunció los labios. — No finjas conmigo, sé que algo te sucede... Además de que puedo sentirlo. — aclaró al final, haciendo que el ojiazul pusiera una expresión incomoda.

—No me pasa nada.

—¿Quieres que lo saque de ti entonces?

—Paris...

La chica se relamió los labios, atrayendo la mirada de Liam a ellos por unos segundos. — Kate. —El beta la miró confundido. — Lista de muerte ...—su expresión no cambió. — Berserkers.

El chico giró su rostro para cerrar sus ojos por un momento y respirar. — No entiendo que me sucede. —susurró. — No puedo quedarme dormido sin verlos, incluso a veces en el día los veo.

—Está bien, Liam. Te enfrentaste a ellos y son mucho más grandes y fuertes que tú, es normal que tengas miedo.

Liam negó suavemente. —Es solo que... Scott quería que fuera con ustedes, ¿sabes?, y no pude hacerlo.

—No estás obligado a nada, Li. Sabes eso. —respondió Paris.

—Lo sé, pero creo que lo decepcioné. No quiero que Scott piense que no puede contar conmigo cuando va a salvar a alguien.

El pulgar de Paris acarició la mano de Liam. — Él no cree eso, sabe que puede ser difícil, ya estuvo en nuestra posición. Fue nuevo en todo esto alguna vez y te aseguro que en más de una ocasión tuvo miedo, pero míralo, ahora es nuestro guía y un gran alfa y un gran amigo y estamos a salvo con él y con los otros.

El beta retiró su mano. — 'Nuestra posición' suena como si ambos estuviéramos aterrados, Paris. Tu si estuviste allí, no tienes miedo.

—Me refiero a nuestra posición porque ambos somos inexpertos en todo esto, somos los nuevos de la manada... Te aseguro que yo no sabría que hacer si un alfa me mordiese, su sobrino me persiguiera, luego un kanima apareciera junto con un cazador anciano psicótico, para que después una manada de alfas llegara y quisiera reclutarme añadiendo a una darach vengativa y luego no pudiera tener ni un respiro porque un espíritu maligno japonés poseyera a mi mejor amigo y unos guerreros antiguos mataran a mi novia, cuya tía sigue viva después de que le cortaran la garganta y se hiciera amiga de unos Berserkers. —Paris tomó aire después de resumir todo lo que habían pasado Scott y los demás hasta ahora.

Y claro que tengo miedo, pensó.

—¿Tu punto es...?

La chica puso sus ojos en blanco. — Que todos ellos no fueron valientes y unos héroes de la noche a la mañana. — Paris tomó la mano de Liam de nuevo, colocando su cabeza en el hombro del castaño. — Seremos valientes, seremos héroes... Solo que no ahora, tenemos que aprender de ellos.

Liam recostó su cabeza sobre la de la rubia. —¿Estarás conmigo?

Paris sintió algo extraño pero agradable en su pecho y rogó porque el chico no saliera corriendo con su respuesta. — Siempre estaré contigo.

Ninguno se movió.

















Al siguiente día Paris y Holliday caminaban por el pasillo de la escuela para dirigirse al gimnasio, donde habían quedado de encontrarse con los chicos. Mientras tanto, la noche de la fogata y lo que había sucedido en ella era su tema de conversación.

—Entonces, tú y Malia se besaron en la fogata, pero de igual manera ella volvió con mi hermano. —le dijo Paris a Holly

Holliday asintió, algo decaída. — Ella es genial, ¿sabes? Es salvaje, hermosa, divertida y honesta... Pero supongo que su corazón aun le pertenece a Stiles. — se encogió de hombros. — Sabía en lo que me metía, no puedo llorar por ello.

—Pero, ¿estás bien? — cuestionó la rubia.

—Lo estaré. No puedo cerrarme en una sola persona, tal vez conoceré a alguien que me ayude a florecer.

La rubia le sonrió a la castaña. — Yo creo que ya eres una flor bastante hermosa Holly.

—Gracias Paris.

Ambas adolescentes atravesaron la puerta del gimnasio, para encontrarse con Scott ayudando a Liam, quien estaba atrapado bajo las pesas sin poder moverse. Las chicas caminaron rápidamente hacia ellos, Paris con una mirada preocupada en su bonito rostro.

—¿Perdiste la cabeza? Eso era como unos ciento treinta y cinco kilos. —le dijo la rubia postrando sus rodillas en el suelo y tomando las mejillas del beta en sus manos.

—¿Te hiciste daño? —le preguntó Holly.

Scott se arrodillo junto a ellos. —Estoy bien.—dijo Liam duramente provocando que las manos de Paris abandonaran su lugar y se incorporara, sintiéndose ella algo herida.

—Si no quieres estar con nosotros, está bien. Pero no alejes a tus amigos. — escuchó Paris las palabras de Scott hacia su beta. Paris estaba preocupada por él. Ella sabía que el miedo hacia que las personas actuaran de manera extraña algunas veces, Liam se alejaba de quienes lo querían y se encerraba en sí mismo, pero ella de igual manera estaría con él hasta el final.

Paris estaba de buen humor. Ayer había ido a cenar pizza junto a su padre, Stiles y Malia, hoy había juego de lacrosse, estaba usando su blusa favorita y un bonito brillo labial. La situación de Liam no se había movido en absoluto, pero después de preguntarle a Mason sobre su pijamada de ayer y que él le asegurara que estaría con Liam hasta que decidiera hablarle sobre lo que sucedía, la tranquilizo mucho. Amaba a Mason, y amaba que quisiera tanto a Liam.

Caminó junto a su mejor amiga para luego tomar caminos separados. Esta noche había decidido sentarse con su padre para observar el juego, mientras que Holly se sentaría con Mason, pero antes de dirigirse a su lugar, se desvió hacia el banquillo donde estaban Liam y Stiles.

—¿Por qué Scott no está aquí? Es malo que no esté aquí. — la rubia tomo asiento al lado de su hermano, sonriéndole por un momento a Liam para luego poner su mirada seria en Stiles.

Liam asintió hacia ella, dándole la razón.

Su hermano suspiró. — No debemos preocuparnos. La luna llena no es hasta mañana.

—¿No te preocupa? — cuestionó el beta.

—Ligeramente. — dijo sacando su teléfono de su bolsillo y mandándole un mensaje a el alfa.

—Sin él vamos a perder.

Paris frunció su ceño.

—No. Podemos ser igual de buenos sin Scott. Estuve practicando. Te digo una cosa: Estoy mejorando, mucho.

La rubia asintió. —Si Li, te tenemos a ti. Tu eres bastante bueno. —Ambos volvieron a sonreírse, dejando a el mayor de los Stilinski incómodo por sus miradas, estando en medio de ellos. Stiles aclaró su garganta, esperando un cumplido por parte de su hermana. — Tu también Stiles. — dijo sin prestar mucho cuidado.

—Gracias Paris.

Las palabras de Stiles no pudieron estar más alejadas de la realidad, puesto que en lo que avanzaba el partido, era golpeado, tacleado, no agarraba la pelota o esta era lanzada a su cabeza. Estaban perdiendo y con fuerza. Noah y Paris estaban uno junto al otro compartiendo golosinas y miradas de resignación cada vez que a su hijo y hermano le ocurría todo menos algo que le diera puntos a Beacon Hills High School.

Cuando el silbato sonó anunciando que terminaba la primera parte, la rubia volvió al banco de los jugadores, esta vez quedándose al lado de Liam.

—Nos están masacrando.

Stiles puso una mirada molesta en su hermana. —Ya nos dimos cuenta de ello, Francia, gracias por recordarlo.

Paris le sonrió, burlándose un poco de él. — Siempre es mi placer.

—Scott no contesta ningún mensaje, tengo que ir a ver qué sucede.

A ninguno de los freshman les gusto lo que dijo el junior. — ¿Te vas? ¿Qué le dirás al entrenador?

Los tres adolescentes guiaron sus ojos al entrenador Finstock, quien gritaba y maldecía molesto por el mal desempeño del partido, arrojando su tabla al suelo.

—No le digas nada, ¿de acuerdo?

Paris mordió su labio inferior. — No estoy de acuerdo con que te vayas, Stiles.

—Liam, Paris, van a estar bien.

Stiles se levantó dejándolos solos en el banco. Paris puso su mano en el brazo de Liam, usando algo de su poder para tranquilizarlo un poco. —Estaré en las gradas, ¿de acuerdo?

El chico asintió viendo a la rubia sentarse al lado de Mason y Holliday.

Después de que el entrenador le gritara que se moviera al campo, Liam estaba en su posición, mientras que su compañero de equipo estaba frente a Brett esperando la señal para realizar agarrar la pelota. Con eso, el jugador de Beacon Hills High School había perdido la pelota después de correr hacia el campo de Devenford y los jugadores de color verde se movían hacia el territorio de su equipo. Liam parecía preparado para atacar, pero a pesar de los gritos del entrenador, parecía paralizado y dejando que el equipo contrario llegara a ellos y Brett anotara.

Sin necesidad de usar su poder, Paris sabía que Liam se encontraba desesperanzado por el miedo que lo recorría y eso le dolía a ella terriblemente.

En un momento del juego, Liam había tomado la pelota corriendo hacia el arco, provocando que Paris se incorporara de su asiento para lanzar unos gritos de emoción junto a Holly, pero callándose de un momento a otro cuando Brett golpeo al beta fuertemente.

—¿Por qué hiciste eso? —le pregunto el ojiazul.

—Porque tienes miedo, puedo olerte desde el otro lado. —le respondió el rubio. —¿Estas lastimado?

—No.

—¿Sigues vivo?

—Evidentemente.

—Entonces levántate.

El beta coloco su atención en la xana que se encontraba en las gradas, sus manos apretadas en un puño intentando ver que sucedía con él y si estaba lastimado. Liam no le prestaba mucha atención a las palabras de personas que no fueran tan cercanos a él, no quería escuchar a Brett, pero entonces unas palabras salieron de los labios de aquella chica que le gustaba tanto y con quien tenía una conexión inexplicable: —Vamos Li, levántate.

Eso era todo.























¡Hola! Espero que hayan disfrutado del capítulo de hoy. Sinceramente no había mucho con que trabajar puesto que había escenas algo complicadas para introducir a Paris, pero hice lo mejor que pude y espero que les haya gustado.

No había escrito ya en un tiempo puesto que mi mami falleció y pues estaba muy centrada en mi familia, pero la inspiración volvió a mí, así que aquí estoy.

¡Ya solo queda un capitulo y el epilogo! Estoy muy emocionada por publicar el segundo libro ahhhhh

Por cierto, tengo pensado abrir una graphic shop, si les gustaría háganmelo saberrr

En fin, gracias por votar y no se olviden de comentar, saben que amo cuando lo hacen y me dejan ver que piensan del capítulo o de cosas específicas que pasan en él.

Cuídense mucho y coman helado ah xd.

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