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⠀⠀⠀⠀𝒊. paradise on earth


CAPÍTULO UNO⠀✶⠀EL PARAÍSO EN LA TIERRA


Las secuelas del huracán Agatha eran visibles en toda la isla miraras donde miraras, excepto en el lado rico, por supuesto.

⠀⠀Mientras en el Cut los pogues trataban de reparar de la mejor forma posible todos los destrozos causados por el huracán, los kooks se conformaban con llamar a varios trabajadores —todos pogues, obviamente— para que arreglaran ellos mismos los árboles caídos, barcos estropeados y casas apenas derribadas de sus vecindarios de ensueño. Eso mientras disponían de luz eléctrica gracias a los generadores que podían permitirse gracias a sus grandes fortunas.

⠀⠀Antiguamente, Isabella sería parte de esa zona tan odiosa de la isla —Figure Eight— y dispondría de todo tipo de facilidades ante una catástrofe como esta. Sin embargo, hoy en día era una pogue más —por mucho que varios se empeñaran en decirle lo contrario—, por lo que tendría que lidiar con las consecuencias del huracán.

⠀⠀La verdad era que las clases sociales nunca habían sido algo que le importaran mucho a Isa, pero era fácil decir eso siendo kook, ¿no?

Las goteras del techo despertaron una vez más a Isabella. Molesta por ello, el ruido de la tormenta que no había dejado de despertarla durante la noche y las pesadillas, Isa apenas había podido descansar. Tras una larga jornada en el taller de su padre —muchos pogues habían aprovechado para dejarle sus vehículos, como si allí fueran a estar más a salvo del huracán que en sus garajes o calles—, se había ido a dormir muy tarde; y los truenos y sueños que terminaron siendo pesadillas no habían sido de gran ayuda.

⠀⠀Con las gotas aún resbalando por su cara —mezcladas con sus propias lágrimas secas y el sudor tras una angustiosa noche—, Isabella se levantó y fue al baño directa a darse una ducha. Abrió el grifo y entonces se dio cuenta: tampoco había agua. Genial.

⠀⠀Sintiéndose sucia y con un fuerte dolor de cabeza, fue hasta la cocina y, viendo que estaba desierta, pasó por el salón, donde tampoco había ni rastro de su padre. Allí, cogió su móvil y vio en la pantalla que ya pasaban de las cuatro de la tarde —realmente había dormido mucho. Tras coger una fruta de la nevera —que no estaba fría debido a la situación en el lado pobre de la isla—, se dirigió a la zona de abajo: el taller mecánico.

⠀⠀Al salir por la puerta que dirigía al garaje —que funcionaba como lugar de trabajo para ella y su padre—, la realidad la golpeó como si de una bofetada se tratara. El estado de las calles que hacía tan solo unas horas se encontraban perfectamente —o por lo menos todo lo perfectas que estaban normalmente— era ahora deplorable. Árboles azotados por el viento habían acabado sobre casas, vehículos y todo tipo de locales y lugares, el sistema de cableado que llegaba hasta allí se hallaba sobre las carreteras, siendo ahora aún más peligroso para cualquiera que se acercara. A las calles habían salido los vecinos, buscando solucionar aquello de alguna forma o simplemente observando las consecuencias de Agatha y maldiciéndola. ¿Cómo recuperarse de un fenómeno así?

⠀⠀Preocupada por su padre y por cómo pudiera haber afectado el huracán a su propio hogar, Isabella bajó corriendo las escaleras y entró en el taller. Todo tipo de medios de transporte se encontraban allí amontonados: coches que necesitaban cambiar las ruedas, motos que habían dejado varios vecinos para resguardarlas de la tormenta e incluso alguna caravana, furgoneta y bicicleta. Desde la puerta, Isa no fue capaz de localizar a su padre entre tanto desorden, pero sí vio como el agua había entrado por alguna que otra gotera y cómo varias sábanas que protegían vehículos habían quedado mojadas y embadurnadas de barro.

⠀⠀—¿Papá? —llamó, caminando entre herramientas y ruedas sueltas.

⠀⠀—¡Estoy aquí, cariño! —escuchó a su izquierda, cerca del portón por el que entraban y salían los transportes.

⠀⠀Se acercó con cuidado de no mojar sus zapatillas y lo observó arreglando una moto vieja. El pelo algo sudado caía sobre sus ojos cansados, y tenía alguna mancha de aceite adornando su rostro. El mono que siempre llevaba allí —siempre sucio por su labor—, estaba ahora también húmedo.

⠀⠀—Papá, ¿no sería mejor que descansaras un poco? —comentó, advirtiendo su expresión de agotamiento y la lentitud de sus movimientos—. Puedo seguir yo si quieres, pero no creo que el dueño de esa moto vaya a usarla mucho hoy, la carretera está hecha un desastre.

⠀⠀—Quizá tengas razón —asintió, comprendiendo lo que su hija trataba de decirle: nada que hiciera ahora podría salvar la mayoría de los vehículos que habían quedado estropeados por el huracán.

⠀⠀Ambos volvieron a la casa, analizando los destrozos que la tormenta había hecho en sus propios bienes y haciendo un balance de qué cosas necesitarían reparación y cuáles habría que tirar.

⠀⠀Tras asegurarse de que su padre quedaba durmiendo en el sofá, Isabella decidió salir a dar un paseo por el lado pobre de la isla, para ver si alguien necesitaba su ayuda y hasta dónde habían llegado las consecuencias de Agatha.

⠀⠀Se cruzó con varios vecinos que la saludaron amablemente, algunos conocidos del taller o simplemente de los alrededores. Cada casa que veía estaba en circunstancias peores que la anterior. La señora Harrison, que vivía unas calles más abajo, salió de su hogar justo cuando ella pasaba por delante. Era probablemente su ancianita favorita. Desde que su padre y ella habían vuelto a ese lado de la isla, los había tratado muy bien e incluso se había ofrecido a cuidar a Isa o llevarles comida —ya que Seb trabajaba mucho en el taller y apenas tenía tiempo para nada más: necesitaban el dinero.

⠀⠀La desaparición de su madre había sido muy repentina. Un día como aquel, en plena tormenta, había salido a surfear, una idea pésima. Así era ella: impulsiva. No se dejaba llevar por nada ni nadie, si pensaba algo, tenía que hacerlo. Amaba el surf y la adrenalina que éste le brindaba, los retos, las olas, las tardes sobre el mar. ¿Qué mejor que una tormenta para surfear las olas más grandes de la isla?

⠀⠀Su padre siempre se había mostrado muy fuerte, Isabella nunca lo había visto derrumbarse frente a ella. Sin embargo, aún así sabía que la tristeza estaba ahí, acompañándolo a todos lados. Lo veía en su forma de hablarle, cuando era consciente del parecido de Isa a Lily, su Lily, o cuando subía al desván para guardar algo y reparaba en las tablas de surf; nunca había vuelto a meterse en el agua tras aquel día. Poco a poco, aquellos detalles fueron desapareciendo, pero Isa sabía que la nostalgia y la pena seguían allí, respaldadas por las dudas. ¿Estaría viva? ¿Habría conseguido llegar a algún sitio? De ser así, ¿por qué no había tratado de contactar con ellos? El cuerpo nunca apareció.

⠀⠀El mar siempre guarda secretos, y nunca es fácil descubrirlos.

⠀⠀—Buenos días, señora Harrison —saludó, captando su atención—. ¿Se encuentra bien?

⠀⠀—Ay, Isa, qué desastre, qué desastre —repitió la anciana, la fragilidad y tristeza inundando su voz.

⠀⠀Se acercó hasta ella, poniendo una mano en su hombro mientras la acompañaba de nuevo adentro de su casa.

⠀⠀—Señora Harrison, será mejor que entre, no hay nada digno de ver aquí fuera. ¿Quiere que la ayude en algo?

⠀⠀La anciana caminaba a paso lento, pero firme, subiendo los escalones hasta su puerta. Una vez dentro, le dedicó una sonrisa amable a Isabella. Sus ojos comenzaron a llenarse de lágrimas.

⠀⠀—Eres tan buena niña —dijo, comenzando a taparse los ojos con vergüenza y pena—. Sabes, tu madre era igual de amable conmigo. Nunca me han comprendido mucho por aquí, no desde que mi Josh murió, pero ella... ella siempre me ayudó cuando lo necesité, igual que tu padre. Ay, Seb, qué pena lo de tu madre.

⠀⠀Isabella no dijo nada. La acercó hasta su sillón ya en el salón —que tenía partes de la pared algo hundidas por la tormenta—, y dejó que se apoyara en ella mientras se sentaba. Luego, se situó frente a ella en el sofá, tratando de que se sintiera escuchada.

⠀⠀—Entonces, ¿conoció a mi madre?

⠀⠀—Oh, claro —las lágrimas pasaron ahora a una sonrisa que inundaba su rostro y le aportaba alegría, brillos de nostalgia iluminando su mirada—. Cuando tu padre y ella empezaron a quedar y salir, a menudo venían aquí porque en el otro lado de la isla no tenían tanta privacidad. Desde el primer momento les ofrecí mi apoyo: no es fácil una relación así, todo el mundo piensa que el dinero es el factor más importante. Pero Seb, no, Seb no es así, a Seb el dinero no le importaba, sólo le importaba cómo estuviera tu madre.

⠀⠀Isabella sonrió. Las conversaciones sobre su madre eran un tabú que se había instaurado en cuanto ella había desaparecido. Había aprendido a no mencionarla en casa para que su padre pudiera seguir adelante, para que su escudo no se resquebraja y su corazón pudiera sanar. Isa encontró comodidad en sus palabras, era un refugio al que podría ocurrir cuando dudara de las acciones de su madre o en las ocasiones en las que se paraba a pensar y no recordaba su rostro, su voz o sus últimas palabras. Eran esperanza.

⠀⠀—Me ha alegrado mucho escuchar eso, señora Harrison. ¿Se encuentra mejor? ¿Quiere que le traiga un té o algo así? —preguntó. A pesar de los buenos sentimientos que le había aportado la visita, necesitaba poner un poco de distancia para poder airear su mente y dejar atrás otras emociones no tan positivas.

⠀⠀—Estoy bien, cariño. No te preocupes por mí, sólo soy una vieja que se siente sola —bromeó, aunque una pizca de pena inundó su tono.

⠀⠀—Es usted la que no debería preocuparse, señora Harrison —dijo mientras se levantaba—. Hablaré con mi padre y cuando estemos liberados, vendremos a arreglarle los desperfectos de la tormenta.

⠀⠀Ella asintió, agradecida. Durante unos momentos, su mirada se perdió en la ventana a su derecha, observando las secuelas de Agatha.

⠀⠀—Sabe, no debería sentirse sola, señora Harrison. Vendré a visitarla. Así puede contarme más cosas sobre mi madre y su Josh, y yo la pondré al día con los chismes de la isla. ¿Qué le parece?

⠀⠀—Eres un sol, Lily.

⠀⠀Las palabras la pillaron desprevenida, sin embargo, se acercó hasta ella, le dio un suave beso en la mejilla y la dejó mirando por la ventana, con la mirada aún pérdida entre árboles caídos y casas destrozadas.

⠀⠀—Ha sido un placer verla, señora Harrison —se despidió Isabella.

⠀⠀Una vez fuera de la casa, por fin permitió que las lágrimas descendieras a raudales por sus mejillas.

Se había dado a conocer por la isla la noticia de que habría una fiesta en la playa. Sorprendentemente, también había llegado a oídos de Isabella —aunque teniendo en cuenta que se había pasado la tarde paseando de un lado a otro, no era tan sorprendente.

⠀⠀Había llegado a casa más tarde de lo que esperaba, pero tampoco importaba; no tenía nada que hacer. En el sofá seguía su padre, aunque no quería despertarlo, fue inevitable.

⠀⠀—Cariño, ¿llegaste? —preguntó lo obvio, frotándose los ojos y desperezándose. En su rostro seguía siendo visible el cansancio acumulado tras varios días.

⠀⠀—Sí. Estuve un rato con la señora Harrison —comentó desde el marco de la puerta del salón—. Deberíamos pasar por allí dentro de poco, el huracán le afectó bastante y estaba algo triste —decidió omitir todo lo relacionado con su madre.

⠀⠀—Pues ya iremos mañana.

⠀⠀Isabella asintió y se dirigió a su cuarto, dispuesta a cambiarse para pasar la noche en la fiesta. No le vendría mal despejar la cabeza, ¿qué mejor aliado que el alcohol?

⠀⠀Una vez se puso unos shorts cómodos y un top ajustado, junto a sus Converse blancas, decidió dejarse el cabello suelto y lucir un look natural de maquillaje, nada demasiado recargado. Cuando estuvo lista, bajó las escaleras y entró en la cocina, donde estaba ahora su padre preparando algo para cenar.

⠀⠀—Papá, hay una fiesta en la playa —comentó casualmente mientras cogía una galleta—. No llegaré muy tarde, lo prometo.

⠀⠀—Estás muy guapa —dijo tras observarla unos segundos. En su tono se filtró la nostalgia, probablemente al haber visto un atisbo de su madre en ella—. Pásalo bien, cariño.

⠀⠀—Te quiero —añadió, dándole un beso en la mejilla y cogiendo las llaves antes de salir de casa.

⠀⠀Cuando llegó a la playa, la fiesta ya estaba en pleno apogeo. Por lo que escuchó mientras caminaba entre la gente en busca de algo de beber, todo había comenzado con un barril —tampoco es que las fiestas necesitaran mucho más, por lo menos no en Outer Banks: el alcochol unía a todo el mundo, incluidos kooks y pogues—, éste había sido llevado hasta allí por ni más ni menos que Kiara Carrera, la amiga de la infancia de Isabella. A veces podía parecer muy responsable y cuidadosa, pero en el fondo, sólo era una pogue con ganas de divertirse y pasarlo bien con sus amigos.

⠀⠀Se cruzó con Sarah Cameron, la reina de los kooks. Su padre, Ward Cameron, era muy conocido en la isla, y por lo tanto Sarah también. La gente solía verla como la típica kook que sólo se interesa por el dinero, sin embargo, Isabella sabía que no era así. Desde que se había tenido que mudar al lado pobre de la isla, Sarah no había mostrado ningún cambio en en su actitud hacia ella, seguía tratándola igual que antes, e incluso a veces iba a visitarla y salían a pasear. Era agradable seguir en contacto con alguien de su anterior vida, y sobre todo, que no la hubiera juzgado ni dejada tirada.

⠀⠀—¡Eh, Isabella! —la voz de Topper, el novio de Sarah, la sacó de sus pensamientos.

⠀⠀—Topper —saludó, con pocas ganas de tratar con él. Era gilipollas, se lo había dicho demasiadas veces a Sarah.

⠀⠀—¿Qué tal por aquí? ¿Echas de menos tu antigua vida?

⠀⠀—Dios, Topper, cállate ya —contestó en su lugar Sarah, alejándolo de ellas y cogiendo a Isa del brazo—. ¿Cómo estás, Isa? ¿Os ha afectado mucho el huracán a tu padre y a ti?

⠀⠀Sarah llevaba un precioso vestido corto de tonos azul claro con flores fucsias adornándolo, y su rostro resplandecía con una sonrisa.

⠀⠀—Pues la verdad es que he visto cosas peores, pero en el taller hay varios autos que no creo que tuvieran tanta suerte —comentó Isabella, observando cómo Topper las seguía a una distancia prudente. Era prácticamente el perrito faldero de Sarah, pero de un modo tóxico—. ¿Ustedes qué tal? Supongo que bastante mejor —Isabella no pudo evitar que su tono fuera de reproche, pero Sarah lo dejó pasar.

⠀⠀—Sí, algún cable caído —dijo muy por encima, tratando de cambiar de tema—. Bueno, un día tenemos que quedar.

⠀⠀—Ya sabes dónde encontrarme —sonrió Isabella.

⠀⠀La luna iluminaba ahora la playa, ya había anochecido e Isabella no tardaría en irse a casa, tenía una promesa que cumplir.

⠀⠀Seguía paseando con Sarah. Había saludado a Kie y a algún conocido más, pero la rubia parecía aburrirse con su novio, que había acudido a la fiesta con sus amigos pijos y ricos —el hermano de Sarah entre ellos, que no había podido evitar soltarle comentarios parecidos a los de Topper—, y ella tampoco tenía realmente a nadie con quien estar.

⠀⠀En ese momento, Topper decidió que era momento de que se marcharan, así que se acercó a ellas y le dijo a Sarah que se iban, ignorando por completo a Isabella.

⠀⠀—Topper, estoy hablando con Isa.

⠀⠀—Venga ya, se está haciendo tarde y llevas toda la noche hablando con ella.

⠀⠀—Oh, así que te diste cuenta —añadió Isabella sarcástica.

⠀⠀Topper decidió pasar de ella, así que puso los ojos en blanco y decidió ignorar sus palabras, mirando a su alrededor tratando de darle algo de privacidad a la pareja. Escuchó cómo un amigo de Kie —JD o JJ, no estaba segura de cómo se llamaba—, silbaba a John B, cuyo padre había desaparecido hacía unos meses, y le acercaba un vaso rojo lleno de cerveza a tan solo unos metros de ellos. Entonces, él se fijó en Sarah, Topper y ella.

⠀⠀—¡Eh, Sarah! —gritó, llamando su atención, aún sujetando el vaso que al parecer no le había entregado a su amigo—. Sarah, ¿te apetece una rica bebida de Milwaukee? —preguntó, tendiéndole la bebida.

⠀⠀—No, gracias —declinó Sarah con una sonrisa.

⠀⠀—¿No es suficientemente pija? —alegó el rubio con tono burlón.

⠀⠀Viendo cómo iban a terminar las cosas y por dónde estaba yendo la conversación, Isabella decidió intervenir.

⠀⠀—Perdona, ¿cuál es tu nombre? —le preguntó, tratando de ser lo menos borde posible y fallando en el intento.

⠀⠀—JJ —contestó John B, ya que JJ, como había dicho que se llamaba, no le prestaba atención.

⠀⠀—Eh, eh, eh, ¿sabes qué te digo? Que me la quedo yo. Gracias, tío —siguió Topper, intentando defender a su novia de una amenaza inexistente.

⠀⠀—No, por favor. Si ya eres un farfullero de normal, no me quiero imaginar con unas cuantas cervezas de más —dijo Isa, ganándose por fin una mirada de reojo de Sarah y una sonrisa de John B.

⠀⠀—Oh, un detalle por tu parte, pero no te lo he preguntado a ti —se burló JJ, que seguía enfrascado en su propia conversación.

⠀⠀—¡Venga ya! —se quejó Topper con voz infantil.

⠀⠀—Si lo hubieras pedido por favor, pero no lo has hecho...

⠀⠀—¿Pedirlo por favor? —el tono de Topper ya no era tan amistoso.

⠀⠀—¿Qué, Sarah...? —JJ no pudo terminar, por qué en ese momento Topper le tiró el contenido del vaso encima, derramando toda la cerveza sobre su rostro.

⠀⠀—No, no, no, ¡no la quiere!

⠀⠀Isabella y Sarah se apartaron en cuanto JJ reaccionó, tratando de iniciar una pelea. John B se apresuró a empujarlo y encararse a él, probablemente recordándole porque era una pésima idea hacerlo. Otro de los amigos de Kie, Pope, entró en escena y se acercó a ellos.

⠀⠀Topper seguía con su retahíla de palabras sin sentido, pero en el momento en el que soltó un "Putos pogues", John B ya se había alejado de JJ y era ahora el que pretendía pelear contra Topper. Isabella no pudo hacer otra cosa que suspirar y poner los ojos en blanco, pensando en cómo los hombres siempre complicaban todo.

⠀⠀—Eh, John B, se suponía que no íbamos a liarla —escuchó que decía Pope. Isabella se extrañó ante sus palabras, pero no pudo pararse a pensar en ello porque Topper le pegó un puñetazo a John B en toda la cara, haciendo que cayera al suelo.

⠀⠀—Diantre, ¿es que Topper nunca piensa antes de hacer las cosas? —comentó mirando a Sarah, que simplemente observaba la escena con horror.

⠀⠀Topper continuaba pegándole patadas a John B, que estaba tirado sobre la arena  y muy cerca del agua, demasiado. La preocupación inundó ahora el rostro de Isabella, anticipándose a las acciones que sabía que llevaría a cabo Topper. Aquello no iba a acabar bien.

⠀⠀—Venga, John B, no querrás que te ahogue como a tu viejo, ¿verdad? —soltó Topper, tal y como Isa temía que hiciera, golpeándolo una vez más, su cuerpo ya empapado.

⠀⠀—Este tío es realmente un cafre —dijo Isa, ignorando por completo el hecho de que la novia de dicho tío estaba a su lado o que era su amiga; ya no le importaba.

⠀⠀Ante aquellas palabras, Isabella decidió acercarse, pero en ese momento John B se levantó, impulsado por el recuerdo de su padre. Arremetió contra Topper y ambos acabaron sobre la arena mojada otra vez.

⠀⠀—¡Venga, John B, a por él! —gritó Pope. ¿De verdad estaban alentando a su amigo a que peleara?

⠀⠀Mientras, John B y Topper se daban puñetazos a diestro y siniestro sin ningún sentido, movidos por la rabia y la ira. Una vez más, todo se había convertido en una situación de status social: kooks vs. pogues.

⠀⠀—¡Topper, ya está bien! —chilló Sarah a su lado, la expresión de horror aún en su rostro.

⠀⠀—No creo que eso arregle mucho —respondió Isabella.

⠀⠀La gente coreaba a su alrededor, ansiosos de presenciar una pelea. Kie se pasaba las manos por el pelo, frustrada por el comportamiento de su amigo —el de Topper no sorprendía a nadie—, y ambos seguían peleando, amenazándose entre ellos e instándose a luchar.

⠀⠀—¡Dale más fuerte! —gritó JJ cuando John B golpeó a Topper en la cara. Sin embargo, su "victoria" no duró mucho, ya que Topper se lo devolvió.

⠀⠀—¡Ya vale! ¡John B! —dijo esta vez Kiara, de nuevo en vano.

⠀⠀Se enzarzaron otra vez y acabó Topper en el agua, con John B alentándole a que se levantara y continuara la pelea. Isabella observaba todo desde cerca, atenta por si las cosas acababan demasiado mal. Sarah y los amigos de Topper y John B hacían lo mismo.

⠀⠀—¡Venga, Topper, levanta! ¿A qué esperas, cabronazo? —incitó John B mientras Topper se levantaba de la arena.

⠀⠀—¡Ven a por mí! —gritó Topper una vez se repartieron unos cuántos puñetazos más.

⠀⠀Sin embargo, esta vez fue diferente. Topper agarró a John B y consiguió tirarlo sobre la arena, con el agua cubriendo su cabeza. Mantuvo su agarre en él, haciendo que la cabeza de John B permaneciera hundida y no pudiera respirar.

⠀⠀—¡Topper! ¡Topper, para! —gritó Sarah al ver cuáles eran las intenciones de su novio.

⠀⠀Al ver que éste no cedía, Isabella se acercó corriendo  e intentó separar a Topper. No conocía demasiado bien a John B, pero no estaba dispuesta a que otra persona más muriera ahogada en aquellas playas.

⠀⠀—¡Te dijeron que pararas, soplapote! Vas a ahogarlo —le gritó Isabella mientras lo agarraba por los hombros. Consiguió que éste se separara de John B, que sacó la cabeza del agua rápidamente en busca de oxígeno, pero ganó a cambió un golpe en toda la mejilla.

⠀⠀—¡Topper, para de una puta vez! —gritó ahora Kiara mientras se acercaba a socorrer a Isabella, que se sujetaba la zona dolorida con una mano mientras con la otra alejaba a Kie.

⠀⠀—Estoy bien —mintió, observando cómo Topper metía la cabeza de John B de nuevo en el agua.

⠀⠀Estaba a punto de acercarse de nuevo para evitar una tragedia cuando vio cómo JJ se acercaba a Topper y lo apuntaba con una pistola, poniéndole directamente en su cabeza.

⠀⠀—¡Sí, es lo que crees! —amenazó con una sonrisa un tanto siniestra—. Tú decides, colega.

⠀⠀Sus amigos comenzaron a llamarlo, a la vez que Sarah trataba de detenerlo con un movimiento de la mano. Isabella se acercó a él y le puso una mano en el hombro, tratando de llamar su atención.

⠀⠀—JJ, créeme, no merece la pena —le dijo, intentando que desviara su atención hacia ella y así liberara a Topper y a su vez a John B.

⠀⠀—¿Has dicho algo princesa? —contestó, mientras se giraba a mirarla.

⠀⠀—Que sueltes la puta pistola —le dijo, su mirada ahora amenazadora ocultando el miedo que sentía. ¿Quién se creía ella? ¿Una salvadora?

⠀⠀Mantuvieron el contacto visual unos segundos, la pistola aún contra la cabeza de Topper, quien ahora se mostraba dispuesto a hacer lo que JJ le mandara, mientras se levantaba lentamente. John B se mantenía de rodillas sobre la arena, jadeando y cogiendo aire.

⠀⠀—Kie, ¿puedes hablar con tu amigo el psicópata? —Sarah se dirigió a Kiara, con quien había mantenido una amistad hace años.

⠀⠀JJ por fin soltó a Topper, pero la cosa no mejoraba. Se alejó de ellos y levantó la pistola en el aire, dirigiéndose a la multitud que había estado observando todo atentamente. 

⠀⠀—Esuchadme, todos —gritó—. ¡Largaos de nuestro lado de la isla! —era una clara amenaza hacia los kooks. Entonces, apretó el gatillo un par de veces, como si necesitara dejar aún más claro el mensaje.

⠀⠀Recibido, rebulero.

⠀⠀Kiara y Pope comenzaron a recriminarle a JJ su comportamiento mientras la gente se alejaba corriendo y gritando, asustados. Sin embargo, Isabella sólo podía pensar en John B. Se acercó hasta él y se acuclilló a su lado, captando su atención.

⠀⠀—Eh ¿estás bien? —preguntó preocupada.

⠀⠀—Sí, sí. Gracias —respondió, aún entre jadeos y respiraciones rápidas. Se le veía algo ido, como si su cabeza estuviera en otra parte—. Has sido de gran ayuda antes —comentó, una sonrisa dibujándose en su rostro—, ya sabes, cuando estaba a punto de morir ahogado.

⠀⠀Isabella trató de seguirle el chiste y reír también, pero sus palabras habían hecho mella en ella. Ya tenía suficiente con que su madre hubiera desaparecido entre las olas y hubiera probablemente muerto ahogada, por eso se había metido en la pelea, pero John B y sus amigos no necesitaban saber aquello.

⠀⠀—No es nada —contestó de todas formas.

⠀⠀Se incorporó y le tendió la mano para que hiciera lo mismo. Entonces, ambos se dieron cuenta del silencio que reinaba ahora en la playa. La gente se había marchado, pero tampoco se escuchaban los gritos de Kie, JJ y Pope. Confusa, Isabella se giró y vio cómo los tres se encontraban a unos metros de ellos, observando algo sobre la arena. La curiosidad la invadió, así que se acercó, John B siguiéndole los talones.

⠀⠀—Eh, ¿qué pasa? Aquí vuestro compay estuvo a punto de morir, no vendrían mal unas palabritas de cariño y amor, ¿no creen? —trató de bromear.

⠀⠀Al escucharla, Kiara se levantó y se acercó rápidamente a ella, cortándole el paso e ignorando por completo a John B. Su semblante había cambiado por completo, tenía una expresión extraña, casi como si hubiera visto un fantasma.

⠀⠀—Kie, ¿qué pasa? —preguntó, intentando ver qué había más allá.

⠀⠀—Isa, es mejor que te vayas a casa. Si quieres te acompaño —falsa amabilidad disfrazaba su tono.

⠀⠀—¿Qué...? —entonces Isabella vio qué era lo que había llamado su atención.

⠀⠀Había un cuerpo sobre la arena.

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