Capítulo 3
Estaba puramente paralizada, no podía reaccionar ante el beso tan profundo que estaba recibiendo por parte de Jongdae. Me estaba besando joder. Él no paraba y parecía no tener pensado hacerlo pues lo hacía con pasión y esmero... pero aún así no podía entender el por qué lo hacía. Volví a reaccionar y lo empujé con todas mis fuerzas hacia atrás, ambos teníamos la respiración agitada.
—Jongdae, ¿por qué lo has hecho? Esto va a influir en mi trabajo— dije algo molesta y con el ceño fruncido.
—___, sabes que quieres seguir haciéndolo tanto como yo, así que ya no digas más cosas tontas—
—¿Para qué? ¿Para convertirme en tu puta personal? En el trabajo y en la vida privada, ¿no?—
—¿Quién ha dicho eso? Lo acabas de deducir tu solita— Volvió a acercarse a ___, acorralandola en pared. —Maldita sea, estamos en un hotel donde nadie nos puede ver y, ¿aún así rechazas follar conmigo?—
—Puede proponerselo a cualquier otra, seguro que aceptará— insisto manteniendo la mirada, a pesar de ser un tanto difícil.
—La diferencia es clara, las otras solo quieren mantener relaciones con el jefe solo para ascender en el puesto de trabajo... pero joder, tu eres completamente diferente, durante toda mi vida en este trabajo tú has sido la única persona que no ha querido tener sexo conmigo, ¿por qué?—
—¿Cómo que por qué? Porque no soy una tirada y tengo dignidad— intentaste deshacerte de él pero era imposible, tenía más fuerza.
—Te soltaré ___, pero quiero que sepas que esta noche tu y yo dormiremos en una sola cama— comentó alejandose y soltando a___. Su sonrisa era característica.
Después de eso no dudé en marcharme rápidamente para cenar en el restaurante del hotel. En realidad estaba algo asustada pero por otra parte quería hacerlo con él... es deseado por todo el mundo y él está interesado en mi... pero, ¿será verdad o solo quiere jugar un poco conmigo? Suspiré varias veces sin tener nada claro en la mente, estaba confusa. Él era mi jefe y si era sincera, desde un principio había sentido cierta atracción por él, pero tampoco quería venderme directamente como todas las demás. Al cabo de un par de horas volví lentamente hacia la maldita habitación y para ello debía de entrar en un ascensor. Y así fue, entré y pulsé el botón de la planta deseada pero antes de que las puertas se cerrasen completamente, una conocida mano se interpuso en ese transcurso, interrumpiendo el trabajo del ascensor.
Cuando alcé la mirada y vi de quién se trataba, el mundo se me vino encima en un abrir y cerrar de ojos. Era él, y ahora ambos nos encontrabamos a solas en una ascensor subiendo a paso de tortuga... o al menos eso era lo que me parecía a mi. Estaba nerviosa y mi mirada se centraba en mis pies pero él optó por romper el hielo.
—___, ¿comiste bien?—
—Sí, la comida estaba deliciosa— comenté algo molesta.
—Es una lástima...— respondió en un suspiro, metiendo sus manos en los bolsillos de su oscuro pantalón.
—¿Por qué?—
Él sonrió negando lentamente. —Porque había ido a comprarte algo de comida—
Fruncí el ceño leve y desvié la mirada hacia sus manos pero vi que no tenía ninguna bolsa ni nada por el estilo... pero claro, capté la indirecta justo cuando vi aquel notable bulto que se encontraba en su entrepierna. Desvié la mirada rápidamente pero fue tarde porque él estaba esperando que hiciese aquello.
—¿Qué te pasa?— preguntó sonriendo. —Vamos, mírame—
No quería hacerlo porque sabía perfectamente que mis mejillas habían tomado un color sonrojado. —Por favor Jongdae, deje de hacer estas cosas— advertí.
—¿Por qué?— suspiró. —Sé que te gusto ___— soltó sin más. —Y además que tienes fantasias conmigo, ¿crees que no me iba a dar cuenta?—
Me enfadé tras escuchar aquello a pesar de ser real, pero él no podía decir aquello para que tuviese sexo con él. Alcé nuevamente mi rostro, mirándole y con el ceño fruncido. —¿¡Pero qué mierda estás diciendo!?— Obviamente, las formalidades se acababan de ir a la basura.
—¿Que qué estoy diciendo?— alzó una ceja sin borrar aquella sonrisa. —Fue lo que leí en tu cuaderno de trabajo que dejaste en la mesa antes de irte a cenar—
Abrí mis ojos completamente sorprendida. Tenía razón, en aquella libreta había estado haciendo garabatos estúpidos sobre estos días que me quedaría a solas con él y se me había olvidado por completo borrarlos pues estaban escritos a lápiz. Descendí la mirada avergonzada y más sonrojada aún.
—Vamos, no te averguenzes de eso ___, todo el mundo tiene fantasias sexuales y tú puedes cumplirlo— comentó acercándose por la espalda para que ___ sintiese su puro pene erecto.
Sin querer solté un jadeo y mi corazón comenzó a ir a mil por segundos. —Por favor, para— supliqué.
—Aún no te entiendo___, nadie sabrá nada de esto, tranquila— susurró cerca del oído provocando que sintieses la respiración en dicha zona.
Afortunadamente el ascensor paró y las puertas se abrieron por lo que me puse en marcha sin dudarlo y me dirigí hacia la habitación tan rápido como Flash aunque ya una vez en el interior lo vi bastante inútil pues él también estaría en la misma habitación. Suspiré profundamente con un cacao mental en la cabeza y en pocos segundos, la puerta se abrió, Jongdae entró y éste cerró con seguridad la puerta. Me miró, deseoso y aparentemente excitado, se acercó nuevamente a mi pero paró en frente mía.
—Jongdae, no quiero tener problemas...— volví a comentar.
—¿Sabes las veces que he pensado en follarte en la oficina cuando no había nadie?— soltó sin más dejándo a ___ en silencio y sorprendida. Alzó una de sus manos acariciandole el pelo y acercándose más aún. —Tan sólo serán dos dias, tu y yo— susurró.
Maldita sea, tenía que resistir de una vez pero era casi imposible, había soñado con este momento muchas veces y ahora que me lo ponía en bandeja... ¿por qué no aceptarlo? —¿Sólo estos días?— pregunté descendiendo la mirada.
Jongdae sonrió victorioso y asintió. —Así es preciosa... entonces, ¿aceptas?— preguntó.
—Cierra la boca antes de que cambie de opinión— dije volviendole la mirada.
Jongdae me besó sin dudarlo más e incluso me empujó de forma leve en dirección a la cama. Yo me dejé hacer en todo el trayecto hasta quedar acostada en la cama, él estaba encima mía sin dejarme todo el peso ya que sus rodillas estaban apoyadas en la cama, a mis laterales.
—Joder ___, quítame los pantalones— se quejó esperando a que lo hicieses.
Llevé mis manos hacia su cinturón y me deshice de él al igual que el pantalón aunque éste último fue con algo de ayuda por su parte. Luego, ambos nos quitamos toda nuestra ropa excepto la ropa interior. —Jong...dae— susurré.
—Nada de Jongdae, quiero que me digas Chen... será mucho más fácil y rápido para cuando estés gimiendo— susurró lo último en el oído seguido de un pequeño mordisco en el lóbulo de la oreja.
Jongdae llevó una de sus manos hacia mi intimidad y comenzó a masturbarme con dos dedos mientras me besaba y mordía leve mi cuello. Se sentía como en el puto paraíso, sus dedos se movían lentamente en forma circular y sentía cómo la calor comenzaba a invadir mi cuerpo. Soltaba un jadeo de vez en cuando y mi respiración comenzaba a acelerarse pidiendo más. Él fue moviendo sus dedos cada vez más rápido pues yo movía mis caderas como advertencia.
—Chen... quiero más— gemí.
—Aún tenemos que jugar más— dijo mientras quitaba sus dedos de mi entrada y se deshizo de nuestra ropa interior. —___ ponte a cuatro—
Le hice caso omiso esperando a que reaccionase y así fue. Jondae acarició mis muslos y glúteos e inesperadamente me empujó con su duro, largo y erecto pene, lo que provocó que saliese un gemido por mi parte, ¿quién diría que mi jefe sería de tal forma? Mordí mi labio inferior algo deseosa, Jongdae llevó sus manos hacia mis pechos y apretaba y acariciaba mis pezones, estaba ya excitada para como que hiciese aquello. Tan solo duró un par de segundos pues sus manos volvían a viajar a mi intimidad, volviendo a masturbarme pero esta vez con mucha más intensidad.
—¿Te gusta así___?— preguntó sensualmente.
—S...sí— afirmé en un gemido débil.
—Mañana quiero que seas tú la que me masturbes—
Tras decir aquello, Jongdae separó sus manos de mi intimidad sin hacer que llegase al orgasmo. Separó mis piernas y antes de penetrarme cogió un preservativo que tenía guardado para este viaje, se lo colocó correctamente y volvió a la acción. Pasó un dedo por toda la longitud de mi húmeda intimidad y acto seguido metió la punta de su polla de una sola vez, provocándome que mis brazos se debilitasen un poco y soltase de nuevo, otro gemido.
—Tranquila, vas a gozar bien de ésto— dijo mientras se introducía más y más en el interior.
—Uhm... ch...chen...— gemí moviendo leve mis caderas a pesar del dolor. Jongdae consiguió metermela completamente y después de unos breves instantes, moví mi cadera lentamente. —Sigue... uhmm...—
—Preciosa, quiero que gimas mi nombre— comentó acariciandome la espalda hasta que sus manos pararon en mi cadera y ahí fue cuando recibí la primera estocada.
Él comenzó a moverse de atrás hacia alante, el típico movimiento, pero después de unos minutos acabó haciendolo de forma circular y además con embestidas profundas que provocaban que tanto yo como él gimiesemos de puro placer. Parecía mentira pero estaba sintiendome en la pura gloria. El sudor fue a más y el momento se aproximaba.
—___, me voy a correr... dentro de nada— avisó.
—S...sí... yo...yo también... estoy cerca—
Jongdae avisó y tal y como lo hizo, minutos más tardes eyaculó dentro del condón pero unos segundos antes yo fui la que llegó al deseado orgasmo. Estaba agotada y satisfecha con aquel momento. Jongdae gimió mi nombre antes de correrse y echó su cabeza hacia atrás cuando lo hizo, lleno de placer. Él salió de mi interior con cuidado y se desprendió del preservativo, luego se acostó en la cama, a mi lado.
—___, podrías haber tenido esto mucho antes— dijo con la respiración agitada al igual que la mía. —Ahora... descansa—
Aquella fue mi primera noche con mi jefe, Jongdae.
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¡¡Hola!! Volví después de mil años, espero seguir con la actualización pronto, si los estudios me lo permiten claro... vuelvo a pedirles perdón por toda la espera y me gustaría que comentasen cualquiera tipo de cosas, opiniones sobre la historia y similar, me gustaría saber las opiniones de mis lectores ❤❤
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