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El día que se dio cuenta que estaba profundamente perdido y enterrado en aquel bosque sin fin, fue el instante en que las nornas decidieron torcer su destino en contraposición del hado que intercedía en pos de la persona que lo haría arrodillarse a su favor siempre que aquellas preciosas joyas le miraran como si él fuese realmente el Rey del universo.
Aún después de siglos, su brillo etéreo seguía subyugando la pobre alma que se aferraba a su carne viva y desdichada. A pesar de haber visto con sus propios ojos el trágico final de su adorada estrella, seguía sintiendo la esencia de Loki estancada en los cimientos de sus huesos y enredada sobre los pliegues de sus órganos.
Habían pasado más de cinco años desde la última vez que recibió un poco del brillo sublime de su hermano, y en cada nuevo amanecer lo veía escondido en las nebulosas oscuras de sus sueños. Loki estaba siempre adherido a los compuestos divinos de su ser, con su imperioso aroma guardado en los confines de su sistema nervioso, y sus espectrales hebras sedosas sujetas a los poros de su dermis.
La miseria famélica que apresaba la sanidad de su páncreas bendito podría jurar aún sentir la textura aterciopelada de aquella piel fría contra el fuego caliente de sus manos, para Thor tal sensación había sido una probada de toda la gloria que le esperaría en el Valhalla una vez que su tiempo se acabara.
A esas alturas de su larga vida, Thor, hijo de Odín, podría admitir frente a cualquier deidad o mortal, que extrañaba a Loki más de lo el mismo Loki tenía merecido de ser echado de menos.
Él era un dios, el Rey de Asgard y único señor de los truenos, tenía capacidad de sobra para acabar decenas de ejércitos con el cuerpo intacto de heridas y podía crear tormentas a voluntad, pero jamás dejaría de sentirse tan solitario y perdido ante la ausencia de la única persona a la cual su destino fue condenado con el peor de los amores.
Sin la malicia espontanea de su hermano, los rayos de Thor salían salvajes e inestables, sin la sonrisa de milagro sobre los finos labios del hijo de Laufey, el sol de Asgard había desaparecido en una tristeza gris.
Él tenía todo el derecho a deprimirse y hundirse en la mierda que le reconfortara lo mejor posible, pues el universo le había quitado a su madre y a su padre, su pueblo y amigos, la gloria y quien creyó sería su reina, le había dado una hermana y la arrojó en su contra, le dio la otra mitad de su alma en un hermoso mentiroso...y al final, se lo arrebató en el momento en que el elixir de la vida finalmente se había abierto feliz a sus brazos.
Thor perdió a Loki hacía siglos, y justo cuando sus piernas pudieron alcanzar la sombra destructiva de su hermano, el viejo Loki decidió regresar para salvarlo una vez más. Como si su vida valiera mucho más que la de él.
[...]
La luz que acogía cálidamente cada parte de su cuerpo, de un instante a otro se apagó.
Sus bordes se reconstruyeron delicadamente como algún sastre divino estuviese cociendo hilo por hilo cada capa celular en su sistema, sus vértebras cervicales saltaron como soldadillos despiertos mientras una onda de aire se adentraba perfectamente por los conductos de sus pulmones, su cerebro se abrió a la conciencia de la vida cuando una bruma melódica se filtraba con mayor plenitud en sus canales auditivos como agua salvaje. Sin embargo, lo único que sus pobres neuronas renacidas podían procesar era la tormenta de fuego infernal que se abría paso por cada espacio de su ser, encontrando el magma puro carcomiendo voraz el líquido rojo en sus venas que iba calentándose lenta y sosegadamente en todas sus arterias.
En el fondo de todo aquel dolor, su conciencia fue capaz de ver luces alegres que revoloteaban en patrones perfectos que confundían su sentido del espacio y tiempo. Después de tres agonías infinitas la oscuridad detrás de sus parpados de transformó en imágenes borrosas de personas que seguramente él conocía.
Lo primero que reconoció fue una cosa morada que le miraba con un odio absolutamente atemorizante, pero sus ojos no podían enfocar al gigante monstruoso sino a un bulto amordazado y comprimido bajo metal, tenía sangre por toda su cara y una mirada desesperada que arruinaba el arte sublime que eran sus gemas azules...sus ojos eran tan claros y hermosos que...que él podía jurar ante el universo entero que no existía nada fuera de su conciencia que la dulce mirada azul de aquel ser. No había dolor ni asfixia, sólo un océano azul que lo hacía sentir en casa.
La segunda imagen que se quedó atascada sobre su consciencia aún sobre el ardor en sus huesos, fue una donde podía ver al mismo ente de andar divino caminando por alargados pasillos de oro, su boca rosada se movía en curvas peligrosas y sus dientes parecían perlas preciosas, había una cascada de sol cayendo sobre sus fuertes hombros y una resplandeciente fe dentro de sus océanos transparentes que resultaba lastimosa para la enredadera de oscuridad que habitaba en el interior de su ser de aquella época. Y a pesar de las llagas abiertas en el interior de su carne, del malestar que parecía atacar a sus viseras posesivamente, él podía apreciar un manto cálido que lo envolvía protectoramente cada que los bordes en sus mejillas se estiraban y formaban una cosa perfecta llena de diamantes mágicos.
Era como si todo de aquel hombre estuviese hecho para brindarle culto, casi podía sentir el peso de sus rodillas golpear el suelo en cada sonrisa llena de fuerza y esperanza que el rubio le daba. Era como si todos los fantasmas que le rondaban desaparecieran ante la luz del sol que desprendía tal dios.
El fuego que consumía sus entrañas estaba terminando de devorar cada trozo de su cuerpo y el dolor del resurgimiento ardía con la misma fuerza de una estrella que forjaba al máximo los cimientos de una nueva era. El juicio irreal en el que su conciencia se apoyaba poco a poco iba desapareciendo a favor del sufrimiento en sus huesos, su mente estaba torciéndose aún más cuando una película vieja se estrelló contra su cabeza como una piedra perdida.
Podía ver el suelo de mármol reflejar la oscuridad de su pelo como un espejo encantado, tenía el ceño fruncido y los labios comprimidos de forma molesta. Él odiaba seguir el brillo de otra persona como una polilla hambrienta de luz. Pero allí estaba, siguiendo el maldito trasero del heredero del Padre de todo como un perro hacia la bóveda de Odín, aun sabiendo que si llegaba a ser descubiertos el único afectado por aquella aventura sería él en lugar del otro.
Ellos van girando por un pasillo cuando la ven.
Es tan bella y perfecta que no existen palabras en ninguno de los miles de idiomas en el universo que pudiesen describir a la diosa del cielo.
No sabía que pasaba, pero de alguna forma entendió ella le decía que tenía que ser más fuerte que Thor para evitar caer en ese tipo de travesuras, porque él era la mitad que Thor necesita para estar en equilibrio y brillar tan bonito como siempre lo hace.
Él mira por última vez los pozos de cielo en los ojos ajenos antes de entregar su alma entera al resplandor dorado de aquel pequeño sol. En ese instante finito logra comprender su destino, él nació para servir la voluntad del nuevo rey y llevarlo por sobre todos los pueblos, para adorar sus colores vibrantes en silencio, ser la oscuridad que su luz necesitaba para relucir como el astro mayor en el cosmos, y, él fue hecho para ser el yin en la dualidad del universo en que Thor había surgido.
La mujer le abraza como el mejor de los regalos cuando descubre la intensidad de sus sentimientos, lo acurruca en su cálido pecho mientras le hace jurar proteger a su hermano por sobre todas las cosas, porque, aunque Thor fuese el guerrero más fuerte del universo, sólo él podría salir de cualquier situación, no su hermano, él. Así que le jura a la diosa de mirada tierna ser el guardián de su hermano, porque en el fondo de su pecho sabe que, sin aquella estúpida sonrisa y resplandeciente mirada azul, sus días serían tan fríos como el invierno en Jotunheim.
Él sabe que no hay Loki sin Thor.
Ni Thor sin Loki.
Entonces, si sabe todo eso, ¿por qué su cabeza no puede concebir al ser que aquellas imágenes identificaban como su hermano? ¿Quién era Thor y por qué su pecho duele de anhelo por tenerlo?
Lo último que le importa es la forma en que su cuerpo se quema a cenizas y reconstruye a un nuevo ser. Porque el dolor del renacimiento es más enloquecedor que el haber perdido cualquier guerra o amor.
[...]
La ciudad se sentía terriblemente silenciosa cuando la recorrías por los extremos de la madrugada y con el corazón deshecho en alcohol. Thor se balanceaba sobre sus piernas como un infante jugueteando, evitaba pisar alguna grieta en el camino con sus grandes pies. La sangre en su cuerpo fluía dulce y caliente, los poros de su piel estaban tan relajados que el frio de la temporada parecía minimizado a la calidez que lo abordaba cada que recordaba los viejos tiempos en el Asgard de oro.
Él se sentía particularmente feliz de estar vivo.
Sus amigos no entendían su cambio de humor esas últimas semanas, pues había pasado de asesinar el tiempo y realidad en misiones de reconstrucción y cervezas de barril a salir a disfrutar de cada día como si hubiese ganado la mejor de las batallas. Nadie parecía comprender por qué salió de su apetecible coraza como quien despierta de un mal sueño, cuando el asgardiano seguía estando en la misma posición de los años pasados. Thor estaba solo en el mundo, sin casa ni familia, pueblo ni trono, sin nadie que conociera al hombre de 1500 años.
Pero nadie cuestionaba, no lo llevaban al borde de la capa de felicidad extraña que lo había atacado, y mucho menos intentaban acorralar su nuevo positivismo. Ni Valkyrie lo pusó en confesión cuando el rubio comenzó a afeitarse y a vestir como una persona normal, Thor estaba siendo un líder decente y cuidadoso.
Aunque ella pudo entender la repentina llama de esperanza en el azul de sus ojos cuando en el horizonte de aquella noche oscura y helada apareció una aurora boreal rodeando Nuevo Asgard como si el viejo pueblo aesir nunca hubiese desaparecido.
Thor había saltado feliz hacia el claro, tenía una mirada completamente diferente y un brillo sobrenatural saliendo de su ser. La guerrera lo seguía a la distancia, aguardando la vitalidad de su jefe y resguardando su intimidad del resto. Sin embargo, el mundo pareció detenerse cuando en medio del vergel dos figuras estallaron en llamas de consuelo.
Una de ellas, grande y musculosa, digna imagen de un dios del campo de batalla, poderosa y severa, yacía encorvada sobre el cuerpo pequeño de una hermosa criatura.
Tenía la piel inmaculada por las estrellas blancas, los arcos de su boca parecían piezas de cupido y las extremidades de su cuerpo eran alargadas como enredaderas del edén, había un nicho de algodón curvo esparcido por sobre su cabeza que hacía caer sus cabellos como burbujas de miel y las profundidades de sus pestañas convertían al abismo del espacio una cosa sin significancia, y lo que más había tomado el aliento de Valkyrie fue el verde vibrante en aquellos cristales que se alzaba en la oscuridad de la noche.
Era el iris del hombre que se había arrastrado por las bóvedas de Helheim a la gloria del paraíso en el Valhalla. Era el esmeralda que sólo Loki tuvo la bendición de recibir del cosmos.
Entonces todo cobró sentido.
El Rey había comenzado a renacer de sus temores porque el pilar de su torre seguía aferrado a su corazón. Thor estaba resplandeciendo como un sol abriéndose paso por la oscuridad de la noche y dejando tras su espalda un crepúsculo celestial porque Loki había vuelto a él de nuevo.
Y Loki, el embaucador malvado, se veía como un ser renaciente de sus cenizas. Había luz en él, tan fuerte y aterciopelada que no cabía duda que el único responsable de tal cambio era el Sol que lo aferraba contra su pecho como si temiera su desaparición.
Valkyrie dio media vuelta con la más grande las satisfacciones. Al fin podría continuar su viaje sin tener sus dos ojos puestos encima del hombre que la había hecho despertar de la más grande mentira de su vida. Ahora todo iría bien.
Porque Loki habían vuelto a casa.
NOTA: Este Os fue hecho especialementa para mi amigx invisible de navidad, evento organizado por
@MidnightInParis27
Mi amigx invisible Lune_DArgent
por el atraso y no cumplir con lo que me pidió, que fue un encuentro cómico entre Thor y Loki, donde Thor descubriera que Loki está vivo. Pero, simplemente la comedia no es lo mío (siento mucho la decepción :c ). Y quizás esto no es lo más fluff del mundo o tiene nada que ver, pero era todo lo que se me venía a la mente de un reencuentro entre amos, en serio perdona, juro que intenté mucho darte lo que querías, en serio.
-Sin más, espero que te haya gustado, especialmente suya, Livvy.
Felices fiestas <3
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