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Capitulo 3


Anne Boonchuy sabía que estaba mal cruzar las puertas de aquel restaurante de sushi, pero aun así lo hizo.

Quería hablar con Marcy Wu.

Tenía un sentido del humor extraño y hablaba de vaginas como si fuese un típico tema de conversación entre desconocidas, pero se sentía cautivada por su belleza y por su forma de ser. Jamás había conocido a una persona tan llena de confianza, con movimientos tan elegantes y sentimientos tan enigmáticos.

Busco a la chica con la mirada y no tardo en encontrarla, sentada justo en el centro del lugar, apoyando los codos sobre la mesa y colocando su rostro sobre sus manos, manteniendo la mirada en uno de los bonitos cuadros de la pared con las facciones completamente inexpresivas

Anne sintió un leve apretón en su pecho al darse cuenta de que no era la única que notaba la presencia de Marcy en aquel lugar. Había más de diez hombres fijando la mirada de forma disimulada en ella, y esto la hacía arder en su interior, aunque las razones de aquel incendio eran claramente desconocidas.

La tatuadora por fin logro llegar al lugar que Marcy ocupaba y se sentó frente a ella. De inmediato noto que los ojos de los hombres también comenzaban a recorrer su cuerpo.

Fue cuándo Anne comprendió que Marcy había elegido aquella mesa justamente por aquel motivo.

Le gustaba que la admiraran. Le gustaba que los demás se dieran cuenta de su incomparable belleza... Anne suspiro. Ella siempre elegía la mesa del rincón.

Marcy: Sabía que vendrías -Susurro con lo que podía ser cierto aburrimiento en su voz. La estaba observando con sus penetrantes ojos verdes, los lentes de sol colgando del bolsillo de su chaqueta de cuero-, por eso me ocupe de ordenar por ambas. Espero que no te moleste.

Anne: No me molesta -Confirmo, y era cierto. Le gustaba el atrevimiento de Marcy. Le gustaba saber que no estaba intentando impresionarla cambiando su forma de ser. Le gustaba saber que solo estaba siendo ella misma.

Prefería estar con Marcy siendo Marcy, que con Marcy intentando comportarse como ángel.

Marcy: Bien -Dijo con una sonrisa antes de mover su cabeza levemente a la derecha, despegando sus ojos de los de Anne y concentrándose en algo detrás de ella. Cuando Anne busco con su mirada lo que Marcy estaba viendo se encontró con un hermoso panda deslizándose por los árboles de bambú perfectamente pintado sobre un lienzo. Era el cuadro que la chica había estado admirando antes de su llegada-... Yo lo pinte -Reconoció con orgullo, y cuándo Anne se giró para verla la descubrió sonriendo. Y aquella era una sonrisa de verdad.

Anne: No pensé que te dedicaras a la pintura -Murmuro amablemente con una sonrisa mientras se fijaba en los dedos de la chica, los cuales seguían sirviendo de apoyo para su cabeza. Pensó en cuántos cuadros habían pintado aquellas pequeñas extensiones pálidas, en cuántas veces aquellos dedos habían trabajado horas y horas para hacer obras como aquel panda que apenas recibía atención-. Pensé que eras una mujer con otro tipo de... negocios.

Por supuesto Anne había pensado que sería una empresaria, trabajadora de un bar nocturno, jefa de narcotraficantes... o líder de una secta satánica...

Marcy: Lamento haberte decepcionado.

Anne negó de inmediato.

Anne: No me has decepcionado, Marcy. Esto es una grata sorpresa... Tal vez podamos hacer concursos de dibujos algún día.

Marcy: Tal vez sería un empate.

Anne río ante esa posibilidad y se cubrió la boca con el dorso de la mano.

Marcy: ¿Qué es tan gracioso?

Anne: Antes, a los doce años, era la peor en el arte del dibujo. Los trazos de los demás eran considerablemente buenos y los míos... los mios daban asco... Tuve que recibir clases de arte durante cuatro años para que mis dibujos llegaran a ser lo que son ahora. -Relato sonriendo. Se sentía orgullosa de sus logros, así como Marcy al ver aquel cuadro. Tal vez, muy en el interior, la chica de ojos verdes y ella no eran tan diferentes.

Marcy: Mis dibujos siempre han sido buenos -Presumió mirando sus uñas. Anne no se había fijado en ellas antes, pero se sintió completamente sorprendida al darse cuenta de que no lucían tan pulcras como el resto de ella. Estaban mal cortadas, y aun podía ver restos de pintura seca en los bordes de algunas de ellas-. Mi papá quería que estudiara medicina. Mi mamá quería que me ocupara de la empresa... Yo decidí pintar. Papá me perdono fácil, y mamá solo volvió a hablarme cuándo se dio cuenta de que estaba ganando un montón de dinero -¿Interesada? ¿Dónde?-... Los desnudos suelen ser los más solicitados.

Anne: ¿Desnudos? -Pregunto divertida enarcando las cejas.

Marcy: Es divertido. Me da la oportunidad de apreciar la anatomía femenina sin ser llamada pervertida. Lo malo es que las mujeres cobran montones de dinero solo por posar... Los desnudos masculinos, en cambio, son gratis para mí. Solo los seduzco, me acuesto con ellos un par de veces y los desecho cuándo termino de pintarlos...

Anne: Pensé que tu heterosexualidad estaba muerta y que tu amor por las... tu sabes, las... las...

Marcy: Vaginas.

Anne: Exacto... Pensé que tu amor por ellas era indestructible.

Marcy: Lo es -Afirmo con una ronca risa que intento suavizar cubriendo sus labios con un par de sus dedos-, pero lo que hago con ellos es... profesional, Anne. Ellos me prestan su cuerpo, y a cambio yo les presto el mío. Es un trato justo.

Anne: ¿No crees que acabas de sonar como una prostituta barata?

Pero Marcy ignoro su pregunta y dirigió su mirada al mesero, quien comenzaba a depositar los enormes platos de sushi frente a ellas junto a un par de vasos de soda.

XX: ¿Algo más, señoritas? -Pregunto el chico mirando directamente los verdes ojos de Marcy, que se mantenían tan inexpresivos como su rostro.

Marcy: Solo que nos deje hablar en paz, muchas gracias.

Anne río sutilmente y miro al muchacho, quien se alejaba confundido de la mesa. La chica sabía que Marcy lo había ofendido con el comentario, pero el mesero no pareció darse cuenta de esto hasta que llego a las puertas de la cocina.

Llego a la conclusión de que Marcy era capaz de insultar al propio presidente sin que este lo notara.

"Pobre Obama" Pensó "Espero que jamás caiga en las garras de Marcy Wu"

Marcy: Mientras comemos tal vez puedas hablarme de cómo te volviste tatuadora -Sugirió llevándose un rollo de sushi a la boca, masticándolo lentamente y cerrando sus ojos, como queriendo apreciar cada uno de los sabores del alimento. Anne la miro atontada. Incluso comiendo sus movimientos eran delicados y seductores como los de un ángel caído, incitándola al pecado con movimientos repletos de sutileza-. Siento que ya hemos hablado demasiado de mi... Y viendo ese reloj puedo notar que tenemos solo cuarenta y cinco minutos.

Anne: Bien -Acepto tragando su bocado de sushi bruscamente. Ella era distinta a Marcy en ese aspecto. Ella no cerraba los ojos y masticaba con delicadeza, percibiendo cada uno de los sabores, y mucho menos colocaba aquella cara de éxtasis al tragar. Anne solo quería estar lo suficientemente llena de comida como para no desmayarse antes de la hora de la cena-... Todo comenzó cuando Felicia me adopto a los nueve años. Mi hermana menor apenas había comenzado a caminar... WIvy perdió su trabajo ese año, así que Felicia y él se vieron obligados a buscar empleos en el periódico y dedicarse a ellos día y noche para que sus hijos tuvieran una buena vida. Éramos once en esos tiempos... Luego Felicia adopto a Luz y tuvo a Polly... Las cosas no iban bien, así que tuvimos que ir a escuelas de menor costo y mis hermanos mayores comenzaron a trabajar... Teníamos que usar ropas grandes que habían pertenecido a nuestras hermanas mayores... Y nuestros libros... Debíamos llevarlos en bolsos sucios y agujereados -Se limpio una lágrima cuándo sintió que esta resbalaba por su mejilla. Era duro recordar, pero necesario. Recordar siempre lo es. Te ayuda a saber lo mucho que has logrado, o, tal vez, lo mucho que has perdido.

Marcy: ¿Como es que el servicio social no se llevó a todos los niños? -Pregunto indignada, sus ojos verdes ampliamente abiertos mostrando algo de tristeza y compasión.

Anne: No lo sé -Dijo encogiéndose en hombros-. Supongo que era porque estábamos lo suficientemente sanos y alimentados para ellos... Fue cuando decidí no ir más a la escuela y buscar un trabajo. Yo tenía once y quería que esa familia, mi familia, siguiera junta... Comencé a trabajar repartiendo periódicos, podando jardines y limpiando casas... Amity, Luz y Ivy, mis hermanas más cercanas, me ayudaban en esto y jamás le dijeron a Felicia lo que hacía. Además, también me explicaban las lecciones para que mi madre adoptiva no supiera que estaba atrasada con las clases.

Marcy: ¿Eran buenas maestras?

Anne: Ivy lo era... Amity daba asco, y Luz siempre solía comparar todo con Beyonce. Créeme, soy buena en matemáticas, y también puedo decirte cuánto pesaba y media Beyonce hace nueve años.

Anne se sorprendió cuando escucho a Marcy carcajearse débilmente antes de llevarse otro bocado de sushi a la boca y comerlo como si fuese la octava maravilla del mundo.

Anne: Finalmente conocí a Kyle. Me contrato para limpiar los pisos del estudio... Luego me pregunto si quería ser tatuadora. Por supuesto me negué. Le dije que mis dibujos eran un asco... Se ofreció a darme unas clases de arte por un precio bastante bajo, e incluso redujo este precio a la mitad cuándo lo soborne con limpiar los pisos como parte del pago. Acepte, por supuesto. Que fuera mala dibujando no quiere decir que no me gustara hacerlo... Cuándo mis dibujos comenzaron a ser considerablemente buenos me inicio en el arte del tatuaje, el cual comenzó a apasionarme en cuánto vi sus brazos y el lienzo en el que su piel se había convertido... Obtuve mi licencia de tatuadora hace dos años...

Marcy le dedico una sonrisa dulce que Anne jamás se habría esperado.

Se fijo en este gesto en particular. La forma en que sus labios oscuros se curvaron para crear aquel gesto fue simplemente sublime.

Marcy: Me alegro por ti, Anne. Veo que luchaste bastante para llegar a donde estas...

Anne: Lo hice -Aseguro. Y lo seguiría haciendo. Seguiría luchando.

Marcy: ¿Qué hay de tu madre adoptiva? ¿Cuándo supo que dejaste la escuela? ¿Cómo reacciono?

Anne: Lo supo durante la graduación, cuándo el director no menciono mi nombre. No pudo hacer nada. Yo ya había decidido mi destino e incluso había comenzado a trabajar como tatuadora junto a Kyle meses atrás... Por supuesto se enojó, pero cuándo supo que lo había hecho por nuestra familia... Supongo que se dio cuenta de hasta donde mi amor por la familia podía llegar... Y supongo que no te puedes enojar con alguien solo por amar ¿No es así?

Marcy no respondió, pero tampoco pareció estar ignorándola. Solo miro sus ojos por varios minutos, el verde de su iris quemándola por dentro como si esto fuese verdaderamente posible.

Por primera vez sintió que Marcy Wu realmente la estaba escuchando.

Marcy: Supongo que tienes razón -Murmuro con un resoplido antes de concentrarse en llevar un nuevo rollo de sushi a su boca-... Es una buena filosofía de vida, Anne. Ya sabes, la de esforzarte por quienes amas porque te han amado. Devolver lo que te han dado.

Anne: Jamás había pensado en ello como mi filosofía de vida, pero viéndolo de esta forma supongo que lo es... ¿Tu tienes alguna filosofía de vida?

Marcy: Usar brasier, tal vez -Dijo en tono de burla.

Anne: ¿Perdón?

Marcy: Ya sabes, los necesitamos porque somos chicas.

Anne: ¿Estás segura de que eso puede tomarse como una filosofía de vida?

Marcy: Por supuesto -Asintió con una sonrisa-. Es como... Jamás podrás mantenerte en alto por ti misma. Si no tienes un soporte simplemente te caerás.

Anne se sintió sorprendida al ver como la frase "Usar brasier" se había convertido en un pensamiento tan profundo... Se sintió sorprendida porque jamás pensó que alguien pudiera llevar una frase tan estúpida a palabras tan inspiradoras.

Anne: Eso fue... increíble.

Marcy: Lo sé -Reconoció con orgullo mientras limpiaba los bordes de sus labios delicadamente con una servilleta-. También puedo hacer que la frase "Ir al baño" inspire a miles de jóvenes a hacer el bien, y que "Ten sexo con protección" suene como poesía.

Anne: Estoy segura de que muchas madres agradecerían esa poesía si se las regalas a sus hijas menores de dieciocho con hormonas descontroladas.

Marcy: Todo depende de quién sea el motivo de su descontrol de hormonas. Si son como tú y como yo creo que sus madres preferirían la guía de "Recupera tu heterosexualidad en tres simples pasos"... Por supuesto yo no podría escribirlo, porque eso solo las llevaría a invitar a bonitas tatuadoras a comer.

Anne se sonrojo de inmediato al escuchar estas palabras y tuvo un ataque de tos. Agradeció al cielo por no haber tenido un trozo de sushi en su boca. Habría sido bastante desagradable terminar dejando trozos de comida ensalivada por toda la mesa.

Se cubrió la boca con una servilleta y miro a Marcy, que la observaba fijamente mientras bebía algo de soda con nada más que diversión en sus verdes ojos. Era como si el hecho de que ahora todos los clientes del lugar estuviesen viendo hacía su mesa, más específicamente a la chica con un ataque de tos, le gustara.

Marcy: Debo admitir que también me sentiría algo celosa por esto. Solo yo puedo invitar bonitas tatuadoras a comer.

***

Luego de que terminaran de comer Anne miro su reloj. Suspiro aliviado, pues aún tenía diez minutos para volver a la tienda de tatuajes.

Marcy: Déjame pagar a mí. El dinero que me ahorro acostándome con mis modelos debe servir de algo.

Hablaba de esto como si fuese lo más natural del mundo. Como si no se arrepintiera. Como si no significara nada.

Anne por supuesto pensó en negarse. Dejar que Marcy pagara convertiría aquel almuerzo en algo más que un almuerzo.

Sería una cita.

Pero cuándo ella la miro con sus ojos inusualmente verdes, una ceja elevada y con sus labios pintados con labial oscuro formando una sonrisa, Anne supo que no podría contra ella. Marcy siempre podría encontrar la forma de persuadirla.

Marcy: Puedes llamarme si quieres -Dijo en cuánto salieron del restaurante. Anne esperaba que después de todo Marcy simplemente siguiera su camino, pero la chica de ojos verdes parecía querer seguirla hasta la tienda de tatuajes-... Acá tienes el número de mi estudio -Susurro mientras le entregaba una pequeña tarjeta rectangular. "Marcy Wu. Artista" Decía la tarjeta, más abajo indicando su número de teléfono-. Suelo estar pintando allí todo el día, así que podrías llamar en la madrugada y estoy segura de que te respondería.

Anne: ¿Sueles entregarle esto a todas las chicas con las que sales a un restaurante? -Pregunto en tono de burla. Aun así, guardo la tarjeta en el bolsillo trasero de su pantalón.

No sabía si iba a llamarla, pero tirarla habría sido un gesto bastante grosero. Y Marcy no se merecía su descortesía. Al final de cuentas le había pagado el almuerzo.

Marcy: Es lo que suelo darles a mis modelos, en realidad. Y también a las tatuadoras bonitas que aceptan salir a comer conmigo -Reconoció encogiéndose en hombros-... Es hora de que nos despidamos, Anne -Dijo una vez que estuvieron a tan solo uos pasos de la tienda.

Anne: Bien... -No sabía exactamente que decir.

Marcy: Supongo que volveremos a hablar cuándo me llames... O cuando yo pierda a alguien más. Si te soy sincera no estoy segura de que cosa va a pasar primero.

Las palabras de Marcy y el tono melancólico en el que las había dicho hicieron que su corazón se apretujara fuertemente en su pecho, y mucho más cuándo su rostro permanecía tan serio como siempre, como si la chica quisiera ocultar su evidente tristeza.

Anne: Esta bien -Aunque había querido consolarla no sabía cómo hacerlo, así que prefirió ignorar estos deseos-. Hablaremos luego, Marcy

Y lo hicieron, pero no porque Anne la llamara o porque Marcy regresara a la tienda de tatuajes...

***

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